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Seguridad del Estado presiona para desemplear a disidentes en Isla de Pinos


La activista Xiomara Martínez Bermúdez, que principios de noviembre tuvo que abandonar su trabajo, aún en período de prueba en el círculo infantil Antonio Maceo, de la Isla de Pinos, es uno de los ejemplos relatados.

Algunos disidentes denunciaron que fueron sacados de sus puestos de trabajo luego que oficiales de la Seguridad del Estado presionaran a sus empleadores, dijo a Diario de Cuba el periodista independiente Lázaro Ricardo Pérez García.

Uno de los casos es el de la activista Xiomara Martínez Bermúdez, que a principios de noviembre tuvo que abandonar su trabajo, aún en período de prueba en el círculo infantil Antonio Maceo, de la Isla de Pinos. Pérez García, citando a la perjudicada dijo que: "la directora del círculo infantil, Maritza Martínez, dijo que dos efectivos de la policía política la conminaron a despedir a la disidente alegando que no era 'confiable' para trabajar con niños", señala el reporte.

"Xiomara Martínez Bermúdez relató que la directora, muy apenada, le dijo que ella era buena trabajadora y reunía los requisitos para la plaza que desempeñaba, pero desafortunadamente no podía continuar en el centro", aseguró el periodista independiente.

La activista despedida es madre de un niño de tres años de edad y de una adolescente. Había llegado al círculo infantil a través de la bolsa de empleo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para Isla de la Juventud.

Una situación parecida habrían vivido los opositores Berto Consuegra Rojas y Carlos González Llanos, expulsados de la granja agrícola Cerro Azul, gestionada por el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT).

El sindicalista independiente Héctor Pachá García comentó que dos oficiales de la Seguridad del Estado dijeron al capitán Enrique Molina, jefe de la unidad, que Consuegra Rojas y González Llanos "estaban incitando a los jóvenes que pasan el Servicio Militar al desorden público y a incumplir las labores", relató Pérez García.

Consuegra Rojas y González Llanos negaron las acusaciones, añadió. Ambos llevaban ocho meses en la granja.

A finales de octubre había sido despedido el también activista Rolando Pérez, quien trabajaba como cocinero en la misma granja agrícola, "por ser considerado no confiable políticamente".

El sindicalista Pérez García dijo que el disidente fue informado por el capitán de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) Carlos Martínez González y un teniente coronel conocido como Gómez Leiva quienes criticaron que se negara a pagar la cuota de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC, controlada por el Gobierno) y a participar en actividades políticas de la granja y de su barrio.

Rolando Pérez es miembro de la Confederación Obrera Nacional Independiente de Cuba, un sindicato opositor y debe mantener a su esposa y a un hijo.

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