El sistema eléctrico cubano registraba este miércoles un déficit de generación superior a los 1,700 megavatios. La crisis se debe a averías en las centrales termoeléctricas y a la falta de combustible, afectando los servicios básicos ante la proximidad de la temporada ciclónica.
En la localidad de Baire, en Santiago de Cuba, los residentes reportan que el suministro eléctrico es mínimo y las interrupciones son constantes.
“Nunca hay, pero bueno, en estos días la están poniendo, la ponen una hora y pico, dos horas, la quitan seis y así... Le echamos la culpa al petróleo; no hay petróleo”, dijo una vecina de la zona a Martí Noticias.
La falta de energía impacta la conectividad. Los residentes denuncian que los teléfonos permanecen desconectados frecuentemente, lo que genera incertidumbre ante posibles emergencias.
“Ahora mismo fue que hubo conexión. Desde esta mañana yo quería llamar y no había conexión. Sí, el fijo y el celular también. Si hay un muerto, un algo, eso decimos nosotros. ¿Cómo nos comunicamos?”, cuestionó la residente.
En Pinar del Río, el activista Roberto Blanco Gil reportó interrupciones que superan las 24 horas consecutivas. Según Blanco, la leve mejoría tras la llegada de suministros externos fue temporal.
“Cuando se logró descargar el crudo ruso que entró a puerto cubano, existieron dos o tres días con un poquito más de horas de corriente, pero a partir de ahí todo ha ido para atrás. Continúan los apagones de manera intensa por más de 24 horas”, explicó.
Blanco Gil resaltó que la falta de electricidad deja a muchas zonas sin vías de comunicación debido a que los equipos tecnológicos no logran restablecerse.
“Con la falta de electricidad viene la desconexión de los teléfonos, el internet no funciona, los teléfonos fijos se desconectan porque las baterías no tienen carga y las pocas horas de corriente no permiten que estas baterías se carguen”, señaló.
En Arroyo Naranjo, La Habana, el activista Orlando Ramírez confirmó el empeoramiento de la situación y el impacto en la salud pública por la proliferación de insectos y la falta de higiene.
“Es insostenible la situación que estamos viendo día a día. Los apagones son muy intensos, se te echa a perder toda la alimentación, los niños sufriendo picaduras de mosquitos, insectos... todo eso conlleva transmisión de enfermedades”, declaró Ramírez.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) atribuye la crisis a la salida de servicio de unidades en las termoeléctricas de Mariel, Nuevitas y Renté, sumado a que más de 1,000 MW están fuera del sistema por falta de combustible para la generación distribuida.
Reportes de monitoreo independiente indican que la disparidad territorial persiste, con cortes más severos en el interior del país. Expertos señalan que la obsolescencia de las plantas térmicas impide estabilizar el sistema a pesar de los recientes envíos de crudo.
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