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Santos reconoce que hay que sacrificar un poco de justicia para lograr la paz


Santos y Timochenko.

En una entrevista en Nueva York, el presidente colombiano advirtió que si las FARC rompen su palabra no dudaría en volver al campo de batalla.

Colombia no puede castigar a los guerrilleros responsables de crímenes de guerra tan severamente como algunos pretenden si el país quiere un acuerdo de paz para poner fin al conflicto armado que ha causado la muerte a casi 250.000 personas en 50 años, dijo el miércoles a Reuters el presidente Juan Manuel Santos.

En una entrevista en Nueva York, Santos aseguró que los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia(FARC) se comprometieron a firmar un acuerdo a más tardar en seis meses, pero advirtió que si los rebeldes izquierdistas rompen su palabra no dudaría en volver al campo de batalla.

Durante una reunión histórica la semana pasada en La Habana,el Gobierno de Colombia y líderes de las FARC resolvieron uno de los mayores obstáculos de la negociación de casi tres años, al acordar la creación de un tribunal especial para juzgar a los guerrilleros y a efectivos de las Fuerzas Armadas involucrados.

El pacto establece penas privativas de la libertad de entre cinco y ocho años para los que confiesen ser responsables de delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra.

Algunos opositores, encabezados por el ex presidente Álvaro Uribe, criticaron el acuerdo porque dicen que acarrea impunidad. Human Rights Watch también ha dicho que no brindará justicia a miles de víctimas, ya que los ex combatientes que colaboren podrían evitar quedar recluidos en una cárcel.

"¿Es este el precio que estamos pagando en cuanto a sacrificar algo de justicia?", se preguntó Santos en una entrevista con el editor en jefe de Reuters, Stephen Adler.

"¿Es un precio a pagar razonable? Y la respuesta por supuesto que es sí, de lejos, porque la alternativa es seguir con treinta años más de guerra", agregó.

El mandatario sostuvo que sólo un "pequeño sector" de la sociedad, motivado por razones políticas, se opone al acuerdo y que millones de víctimas desplazadas por el conflicto están más preocupadas por asegurar que otros no sufran la misma suerte.

Santos, un economista de 64 años que fue ministro de Defensa, aseguró que está "absolutamente convencido" de que los líderes de las FARC se comprometieron con la paz.

"Usted hace la paz con sus enemigos, usted no hace la paz con sus amigos. Me senté con las FARC porque son mis enemigos y yo dije 'vamos a hacer la paz, ya que es un buen negocio paralos dos'", dijo.

Sin embargo, advirtió: "si yo estoy convencido de que están de nuevo tratando de jugar sus juegos y no la paz, voy a levantarme y a continuar la guerra".

Santos se declaró sorprendido por la cordialidad del jefe guerrillero Rodrigo Londoño, alias "Timochenko", cuando se conocieron por primera vez la semana pasada y se dieron la mano.

Las negociaciones previas para intentar acabar con el conflicto habían fracasado por un repunte de la violencia.

Algunas unidades de las FARC se aliaron con cárteles de la droga para suministrarles protección a cambio de dinero. Las FARC, financiadas con recursos de la cocaína, se comprometierona ayudar a erradicar el comercio ilegal de drogas, algo que ayudará a frenar el narcotráfico a nivel mundial, dijo Santos.

"El dividendo de la paz en Colombia va mucho más allá de la frontera de Colombia", sostuvo.

El presidente no respondió directamente a una pregunta sobre el cuantioso costo de la implementación de un plan de paz y la reconstrucción de las zonas rurales devastadas por la guerra.

Hasta el momento, el Gobierno ha desembolsado bastante en reparaciones para casi 500.000 víctimas. Los planes para desarrollar la agricultura y la infraestructura serán financiados por alianzas público privadas que no afectarán las cuentas fiscales del país, sostuvo el mandatario.

"El costo de la paz es mínimo", dijo. "No vamos a gastar más allá de lo que podemos gastar en comparación con nuestros ingresos porque queremos mantener la confianza de los mercados internacionales".

El anuncio de los avances hacia la paz se produjo inmediatamente después de la visita del Papa Francisco a Cuba,donde el líder religioso llamó al gobierno colombiano y la guerrilla a poner fin a su "larga noche" de la guerra.

En una reunión con el Papa en sus aposentos privados hace varios meses, Santos dijo que el pontífice argentino le dijo que estaba orando por él más que por cualquier otra persona.

"Me dije 'oh, Dios mío, ¿estoy en problemas?", bromeó Santos, al reconocer que el apoyo del sumo pontífice para el acuerdo fue crucial.

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