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La inflación fue estimada en un 10,4 % y por vez primera en los últimos años alcanza dos dígitos, mientras que el rublo caía ante todos las monedas.

El rublo ha iniciado una caída muy similar a la popularidad de los rusos en el exterior. De nada sirvió el anuncio del Banco Central para alzar las tasas de interés en Rusia, ni la inyección de divisas para salvar al Trust Bank, ni las palabras de Putin sobre un periodo de dos años para salir de la crisis. El miedo a la pérdida del valor de la moneda rusa es el sentimiento común de los consumidores y a más miedo mayor es la estampida. Hay pánico en la bolsa, en los bancos, entre los inversionistas y los consumidores no abren la cartera. Y es que en tres meses el rublo ha perdido cerca de un 70% de su valor y un 88% en relación al dólar desde enero. La inflación fue estimada en un 10.4% y, por vez primera en los últimos años, alcanza dos dígitos.

Los rusos nunca se imaginaron un escenario más tenebroso para estas Navidades. Diciembre es el mes en el que los gastos aumentan en Rusia, las compras navideñas y de Año Nuevo se multiplican al celebrarse con dos calendarios (el juliano en enero y el gregoriano en diciembre), pero no ahora.

El propio Dimitri Medvedev ya constató que la crisis actual es superior a la del 2008 y están a las puertas de una fuerte recesión. No dejó de culpar a Occidente y a otros países, que no mencionó, de obstaculizar el desarrollo de Rusia. Vladimir Putin culpa a especuladores y a Occidente por la caída de la producción del petróleo y la debacle del rublo.

Las sanciones a Rusia por la ocupación de Crimea, la intromisión en los asuntos ucranianos, apoyando a los separatistas rusos y las consecuentes sanciones de Occidente, hicieron mella en la economía rusa. El puntillazo final vino con el desplome de los precios del petróleo que se ha acrecentado en las últimas semanas.

Las miradas de los inversores también estuvieron puestas en la situación en Rusia, donde el Banco Central subió los tipos de interés del 10.5 % al 17% en un intento por frenar la inflación y el desplome del rublo, que ha perdido la mitad de su valor en lo que va de año.

El rublo caía ante todas las monedas en venta y la barrera de 100 rublos por un euro ya es historia y con el dólar se llegó a cotizar a 80 rublos.

Ya se habla de lunes, martes, miércoles, jueves y viernes negro para la moneda rusa. Todos los analistas afirman que las medidas han llegado tarde y con ineficiencia. En el Kremlin no quieren reconocer que la política exterior de Putin ha sido uno de los componentes de ese coctel Molotov que ha dañado la economía rusa. La popularidad de Putin se basa en la imagen de estabilidad social y prosperidad económica que brinda pero una moneda débil es una debilidad para Putin.

Si empalmamos la caída de los precios del petróleo a mínimos de hace cinco años y los optimistas planes de Moscú para su economía hechos con proyecciones de barril por 100 dólares, tenemos otro componente nefasto en la economía rusa. La exportación de petróleo es casi el 50% de los ingresos de Rusia y la proyección para el 2015 es que caigan las exportaciones de petróleo, aunque se mantendrá como el segundo exportador de crudo, detrás de Arabia Saudí.

El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, ha tenido que salir al paso a las teorías de conspiración de los medios rusos quienes achacan a Washington la caída de la moneda rusa. Los rusos siempren han culpado a los extranjeros de sus achaques, males y crisis. Putin no rompe la tradición, aunque se caiga del oso.

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    Álvaro Alba

    Historiador y periodista especializado en temas de Europa del Este y la ex Unión Soviética. Máster en Historia por la Universidad Estatal de Odesa, Ucrania. Premio Emmy 2017 (Emmy Award) en la categoría de Documental Histórico.

    Ha publicado en ABC, Diario de Las Américas, El Nuevo Herald, entre otros. Actualmente trabaja en MartiNoticias.com. Autor de Castro y Stalin, almas gemelas (2002); En la pupila del Kremlin (2011) y Rusia: la herencia del estalinismo (2012). Es Asociado Principal de Investigación (Senior Research Associate) del Centro de Estudios Cubanos (Cuban Studies Institute CSI) de Miami y miembro de la Asociación para Estudios Eslavos y del Este de Europa (ASEEES).

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