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Putin impone su voluntad en Rusia con puño de hierro, y actúa con firmeza en política exterior para confrontar a Occidente.

A Vladimir Putin la revista Forbes le llama ahora el hombre más poderoso del planeta, en el 2007 fue el Hombre del Año de la revista TIME, en el 2008 Vanity Fair lo nombró el de mayor influencia y los chinos le dieron el Premio Confucio en el 2011, la versión pekinesa del Nobel de la Paz.

En esta ocasión Putin logró desplazar de la cima a su colega estadounidense Barack Obama, que no atraviesa su mejor año en la Casa Blanca. Nunca antes estuvo Putin en el primer lugar, y ahora ocupa la cima no precisamente por el desarrollo tecnológico del país, poderío militar o fortaleza económica. Putin impone su voluntad en Rusia con puño de hierro, y actúa con firmeza en política exterior para confrontar a Occidente.

El 1 de enero del 2013 entró en vigor la ley que prohíbe a estadounidenses adoptar niños rusos. Luego le dió refugio a Edward Snowden, un ex agente del espionaje estadounidense, que riega secretos casi todas las semanas y mandó a la cárcel a las integrantes del grupo de rock del grupo Pussy Riot.

La actitud de Putin en el caso de Snowden motivó la suspensión de una cumbre con el presidente estadounidense, a pesar de ser Rusia la sede de la reunión cimera del G-20. En The New York Times expuso sus puntos de vista sobre la seguridad mundial, aconsejando a los estadounidenses cómo lograr la paz mundial. De todos modos, las armas rusas siguen llegando a Damasco y apoyan el programa nuclear de Teherán.

En las principales ciudades de Rusia cada mes se repiten protestas contra la política interna del Kremlin. Los manifestantes son detenidos, juzgados y enviados a prisión. Una ya vigente ley contra las minorías sexuales en Rusia motivó la condena de la opinión pública internacional, y se protestó frente a las embajadas rusas por todo el mundo. Lo mismo sucedía cuando los activistas de Greenpeace eran acusados por la fiscalía rusa de piratería.

El ex coronel del KGB la soviética, restauró la medalla de Héroe del Trabajo, con la misma simbología que la del Trabajo Socialista.

Tras conocerse en Rusia la lista de Forbes, el Kremlin se apresuró a decir que el mandatario reacciona con indiferencia a ese tipo de noticias, pero apareció en toda la prensa progubernamental con grandes cintillos. Y las caricaturas ponen a Putin en el pedestal sonriendo sobre un enojado Obama.

La prensa independiente en Rusia recuerda además que este año se divorció de su esposa Liudmila Putina, tras casi 30 años de matrimonio. A pesar de haber roto este sacramento, el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa le acaba de conferir el primer premio que ha creado el Concilio Popular de Toda Rusa “Por el mantenimiento del estado Ruso”.

Las órdenes y medallas llueven sobre Putin. Bielorrusia le dio la Orden de Amistad con los Pueblos, recibió la Medalla de la República de Serbia con Gran Collar y la Orden de San Carlos, del principado de Mónaco. Y no faltan los que le proponen para el Premio Nobel de la Paz 2013.
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    Álvaro Alba

    Historiador y periodista especializado en temas de Europa del Este y la ex Unión Soviética. Máster en Historia por la Universidad Estatal de Odesa, Ucrania. Premio Emmy 2017 (Emmy Award) en la categoría de Documental Histórico.

    Ha publicado en ABC, Diario de Las Américas, El Nuevo Herald, entre otros. Actualmente trabaja en MartiNoticias.com. Autor de Castro y Stalin, almas gemelas (2002); En la pupila del Kremlin (2011) y Rusia: la herencia del estalinismo (2012). Es Asociado Principal de Investigación (Senior Research Associate) del Centro de Estudios Cubanos (Cuban Studies Institute CSI) de Miami y miembro de la Asociación para Estudios Eslavos y del Este de Europa (ASEEES).

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