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El amor por Stalin no muere en Rusia


Comunistas rusos sostienen un cartel del ex dictador Josef Stalin, ante su tumba en la Plaza Roja de Moscú, Rusia. Archivo.

Con la llegada de Vladimir Putin al poder la figura de Stalin ha ido retornando a la vida social del país, con una presencia que asusta a muchos.

Los rusos no han dejado de amar a Stalin. Un 52% de los rusos consideran positiva su personalidad. Los soviéticos cultivaron el culto a la personalidad, a Stalin le adoraron, lo enterraron en un mausoleo para desenterrarlo después y por años hacer un ensayo de desestalilinización. La perestroika y el glasnost mostraron los crímenes del estalinismo. Millones de ciudadanos fallecieron en los campos de concentración del Gulag y hasta 1999 se estuvieron realizando los procesos de rehabilitación a las víctimas.

Desde el 2006 a los rusos se le viene preguntando su opinión sobre el dictador georgiano y esta es la primera vez, desde que comenzaron a realizar encuestas para evaluar la actuación del georgiano, que un 52% de los encuestados consideraron positivo su rol en la historia de la URSS. Y casi un 20% dijo tener dificultades para responder la pregunta "¿Cómo considera el rol de Stalin en la Historia?".

Aventajó Stalin a Lenin, quien tiene un 46% de popularidad positiva en el país. El último zar de Rusia, Nicolás II, logró como Stalin un 52% de aprobación. El índice negativo de Stalin ha ido disminuyendo, según las encuestas desde el 2006 a la fecha. Con un 26% al inicio de las encuestas, ahora tiene 21%.

La encuesta fue realizada por el Centro Levada, quien en nueve años consecutivos sale a preguntar sobre las personalidades históricas de Rusia. Del 21 al 24 de noviembre pasado salieron los encuestadores a 134 ciudades y pueblos del país, en 46 regiones y entrevistaron a 1.600 personas. Las personas mayores de 55 años son las que más votaron por la categoría "sin dudas positiva" y los que menos le aprecian son los residentes de Moscú.

Stalin aparece en las paredes de las paradas de ómnibus, en los laterales de los autobuses

En un inicio la alta popularidad de Stalin la explicaban algunos por la presencia de personas nacidas y educadas en el espíritu de la URSS. Pero es que ya hace más de 20 años que desapareció ese imperio y todas las violaciones a los Derechos Humanos, el despotismo y crueldad del sistema han ido saliendo a la luz paulatinamente. Mientras se conoce la verdadera historia del llamado "Padre de los Pueblos", más aumenta su popularidad.

Con la llegada de Vladimir Putin al poder la figura de Stalin ha ido retornando a la vida social del país, con una presencia que asusta a muchos en el país. Una perenne rehabilitación política del dictador se ha estado viviendo en Rusia, junto con la simbología y la historia soviética. Estos tres elementos han ido a la par en el naciente nacionalismo ruso que impulsa en Kremlin.

Ahí está el himno soviético de nuevo, las frases del himno con odas a Stalin en los salones del metropolitano moscovita, las pancartas alegóricas y los retratos en las marchas, desfiles y actos conmemorativos. Stalin aparece en las paredes de las paradas de ómnibus, en los laterales de los autobuses. Y en una de las celebraciones del 9 de mayo, día de la victoria sobre el nazismo en Rusia, Putin levantó la copa por Stalin, como "creador de la victoria".

En 1989, solamente un 12% de los encuestados, en una encuesta similar le considera como un figura positiva en la historia del país. En 1994 la cifra subió al 25%. El modelo de Estado que implementó Stalin, para hacer del país una potencia, es ahora admirado. La amnesia histórica de los rusos les hace transitar por caminos que les llevaron en décadas anteriores a la Siberia, y no para cazar osos o tigres. Iban, entonces, a engrosar las barracas del Gulag. Ahora los rusos aplauden esa política.

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    Álvaro Alba

    Historiador y periodista especializado en temas de Europa del Este y la ex Unión Soviética. Máster en Historia por la Universidad Estatal de Odesa, Ucrania. Premio Emmy 2017 (Emmy Award) en la categoría de Documental Histórico.

    Ha publicado en ABC, Diario de Las Américas, El Nuevo Herald, entre otros. Actualmente trabaja en MartiNoticias.com. Autor de Castro y Stalin, almas gemelas (2002); En la pupila del Kremlin (2011) y Rusia: la herencia del estalinismo (2012). Es Asociado Principal de Investigación (Senior Research Associate) del Centro de Estudios Cubanos (Cuban Studies Institute CSI) de Miami y miembro de la Asociación para Estudios Eslavos y del Este de Europa (ASEEES).

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