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¿Quiénes son ustedes y por qué nos hacen esto?


El dirigente de Nuevas Generaciones Ángel Carromero a su salida esta tarde de la Prisión de Segovia tras la obtención del tercer grado o régimen abierto que le ha concedido hoy Instituciones Penitenciarias. EFE/Valentín Gonzalo

“Un carro los embistió y los sacó de la carretera”, dice el sms por el que nos enteramos de que algo había ocurrido. Estos mensajes existen y el gobierno español tiene total conocimiento de ellos

Saludamos el hecho de que Carromero salga de prisión pero no entendemos por qué sigue siendo tratado como un condenado.

“¿Quiénes son ustedes y por qué nos hacen esto?” fueron las palabras pronunciadas por Ángel Carromero en el momento en que las personas del Lada rojo, que los había estado siguiendo, lo sacaban del auto impactado. Esto consta en las actas de declaración de testigos leídas por el capitán Fulgencio Medina la noche del 22 de julio en el hospital Carlo Manuel de Céspedes en presencia de otros oficiales y de nuestros amigos de la ciudad de Bayamo.

“Un carro los embistió y los sacó de la carretera”, dice el sms por el que nos enteramos de que algo había ocurrido.

Mi padre estaba muerto, mi amigo Harold Cepero, de 31 años, moriría cuatro horas después en el hospital, a causa de una fractura de cadera, sin ser nunca debidamente atendido, Aron Modig sorprendentemente había perdido para siempre la memoria y Ángel, bajo el efecto de fuertes sedantes administrados por oscuras manos, pasaba de ser una víctima a ser el rehén del Gobierno Cubano.

A mi familia fueron llegando informaciones, que confirmaban lo que en nuestro corazón supimos desde el primer momento: mi padre y mi amigo no murieron como consecuencia de un simple accidente. La mayor parte de estas informaciones las publicábamos en cuanto las conocíamos. Los mensajes de texto en que Aron y Ángel comunicaban lo ocurrido permanecen bajo el control del gobierno español.

Estos mensajes existen y el gobierno español tiene total conocimiento de ellos, además del testimonio de las personas que se comunicaron con Ángel y con Aron en Madrid y en Estocolmo en los momentos que siguieron al choque.

Ángel ya está fuera de Cuba, “a salvo” en suelo español, entonces yo me pregunto: ¿por qué siguen tratando a Ángel como culpable? ¿Qué puede justificar que este muchacho, que tanto ha soportado que ha sido torturado, según palabras de la señora Esperanza Aguirre, luego de entrevistarse con él, siga aun en prisión?

Quién teme a la verdad, la verdad que Ángel solo confirmará, porque ya ha sido dicha, por él mismo esa misma tarde, a través de mensajes de texto y posiblemente también de llamadas telefónicas. La verdad debe ser esclarecida, explicitada y ampliada, pero es una verdad que, en esencia, ya conocemos; la intuimos desde el primer momento.

En Cuba donde la policía política amenaza de muerte a luchadores pacíficos, galardonados por la Unión Europea, que después terminan muertos. Donde se violan todos los días los derechos políticos, individuales, públicos, económicos y sociales de todos sus ciudadanos y son sustituidos por reformas legales que no reconocen los derechos humanos de los cubanos.

Me pregunto, después de esta realidad ¿podrá el embajador de la UE en La Habana, Herman Portocarreno, continuar afirmando que “no hay razón para no tener una relación normal, de respeto mutuo, con Cuba”? Podrá el señor canciller Margallo seguir apostando por una “interpretación flexible” de las relaciones, que pueda “llevar, incluso, a un acuerdo de cooperación”, con el gobierno de este país.

Los cubanos sabemos que lograr los derechos y las libertades de nuestro pueblo es un problema nuestro y aunque contamos con la solidaridad de muchos también sabemos lo influyentes que son ciertos intereses en el mundo y la capacidad de los cuerpos de la inteligencia cubana para manejarlos a su favor. Mi pueblo está acostumbrado a la soledad, pero Ángel, este muchacho español, solidario e inocente, no tiene porque pagar culpas que no son suyas. El ya pagó, durante 5 meses en las cárceles cubanas, el precio de ser testigo.
Espero que no le sacrifiquen, que no tenga que sufrir nada más por la verdad que posee.

Mi familia y yo deseamos que el chico se recupere y pueda estar pronto junto a su familia disfrutando de la libertad que le ha sido injustamente arrebatada. Saludamos el hecho de que salga de prisión pero no entendemos por qué sigue siendo tratado como un condenado. Su verdad se sabrá, ya se sabe. Porque Ángel ha demostrado ser un hombre de valores y sincero, Un hombre decente.

Quizás Ángel no sabe los nombres de quienes fueron, ni su corazón sano puede entender por qué les hicieron esto, por qué se lo siguen haciendo, pero sí sabe lo que le hicieron. Lo dijo ese mismo día a sus amigos por sms. Ahora solo nos queda esperar, pero ya menos.

Publicado en el Blog de Rosa María Payá el 11 de enero de 2013.
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