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Reportero: La UNEAC y el derecho a estafar


Reporta Cuba. Venta de libros. Foto: Misael Aguilar.

El reportero Misael Aguilar Hernández, de la Red Cubana de Comunicadores, aborda el tema de la venta de libros.

La delegación de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) de la provincia Mayabeque, radica en el municipio de Bejucal, en la calle 15 esquina a 9. Hace algunos días el presidente de esta institución Omar Felipe Mauri decidió volver a permitir la venta de libros en los bajos de este edificio, algo que se hacía algunos años atrás, y nadie sabe por qué razones se suspendió.

A un costado de esta edificación que da hacia la calle nueve, se puede apreciar una pequeña mesa de madera y cristal donde se exhiben los libros para la venta, también hay varias hojas impresas y presillas donde aparece el título del libro, el nombre del autor y el precio de la obra. Allí se pueden ver los últimos títulos publicados y vendidos en la feria del libro.

La opción de vender literatura en el céntrico lugar podría ser excelente, si no estuviera acompañada del fraude, destaca el reportero.

Un ejemplo de ello es lo que aconteció a Rolando Pérez, un anciano señor que radica en la calle 7 del citado municipio, cuando mirando en las hojas impresas donde aparecen los datos de los libros decidió comprar un ejemplar que trataba el tema de las religiones afrocubanas, cuyo precio en la lista era de diez pesos, pero cuando le trajeron el ejemplar la encargada de vender los libros le dijo que costaba treinta pesos, suma que Rolando dijo que no pagaría, porque ese no era el precio que aparecía en la lista que él había leído.

Reporta Cuba. Libros expuestos para la venta. Foto: Misael Aguilar.
Reporta Cuba. Libros expuestos para la venta. Foto: Misael Aguilar.

"Ante su negación la vendedora le respondió que el económico del lugar había decidido que el libro se vendiera más caro porque tenía demanda.

"Rolando le contestó que cómo era posible que si en otros lugares el libro valía diez pesos ellos le triplicaran el valor de una forma tan arbitraria y que además eso era ilegal".

Según cuenta Rolando –todavía indignadoesta señora esbozó la más cortés de sus sonrisas y le dijo que esa era la UNEAC y que allí las cosas eran distintas, que eso era un mundo aparte con su propia legalidad.

Como puede apreciarse esta iniciativa de volver a comercializar libros en la UNEAC de Bejucal, comenzó transitando por los senderos del fraude, ya que en Cuba hay que vender los artículos según las listas oficiales de precios del Ministerio de Finanzas y no por la oferta y la demanda, opción que está vinculada con los principios del capitalismo.

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