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Ómnibus Diana, ¿solución o problema?


Reporta Cuba. Transporte público en Holguín. Foto: Ramón Zamora.

Los ómnibus Diana no resuelven los problemas de transporte y la gente apela a coches, motos, bicitaxis y, en algunos casos, como última opción, los camiones patentados, destinados para el transporte urbano e interurbano.

El reportero Ramón Zamora Rodríguez aborda el tema del transporte público en su localidad.

En la provincia Holguín están disponibles para el transporte urbano los ómnibus conocidos con el nombre de "Diana", los que malamente sirven para el transporte de obreros de algunas empresas estatales, pues son pequeños y estrechos en su estructura interna con asientos de plástico.

No parecen cumplir con las normas de seguridad para el transporte urbano, porque solo tienen una puerta para entrar y salir.

Reporta Cuba. Transporte público. Foto: Ramón Zamora.
Reporta Cuba. Transporte público. Foto: Ramón Zamora.

Las "Diana" comenzaron funcionando sólo con personas sentadas no permitían pasajeros de pie pero en la actualidad se han convertido en una complicada odisea en los horarios pico; en los momentos en que los trabajadores y estudiantes deben llegar a tiempo a sus puestos de trabajo y estudio o cuando retornan a sus casas; se pueden ver pasar con los pasajeros totalmente hacinados, tal como dice el dicho: "como sardinas en latas".

Este medio de traslado, constituye un peligro para los que lo abordan, pues si el ómnibus por alguna dificultad mecánica llegara a incendiarse u ocurriera algún accidente, se convertiría en un cajón de muerte, por su única puerta que pocos verán o recordarán en algún momento crítico, y la pregunta que todos se hacen es: ¿dónde están todos los otros ómnibus que hasta la llegada de las Dianas funcionaban sin gran problema?

Reporta Cuba. Transporte público en Holguín. Foto: Ramón Zamora.
Reporta Cuba. Transporte público en Holguín. Foto: Ramón Zamora.

El pueblo manifiesta su descontento que, como estamos acostumbrados, nadie escucha, ya que estando el ómnibus repleto de viajeros en cada parada, la mayoría de los que transitan de pie, tienen que bajarse para que los que están ubicados atrás puedan quedarse en su lugar de destino.

Como el descontento es tan grande, una parte de los pasajeros toma como medio de transportación coches, motos, bicitaxis y, en algunos casos, como última opción, los camiones patentados, destinados para el transporte urbano e interurbano, por ser otro atolladero cargado de desagradables olores de boca, pie y axila, por no mencionar algunas flatulencias.

El Gobierno no da muestras de pretender invertir en nuevos ómnibus que no sean las dichosas Dianas, que satisfagan mejor el transporte urbano del pueblo, pues ante los reclamos ya planteados, manifiestan que con el transporte que hay actualmente se resuelven los problemas y que una vez más el pueblo debe dar ¡gracias a la revolución! Lo que nunca se sabe es, ¿por qué y para qué?

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