A continuación, un editorial que refleja los puntos de vista del Gobierno de los Estados Unidos:
“China quiere convertirse en el país más poderoso del mundo, y quiere hacerlo a nuestra costa”, afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, en una reciente entrevista con la prensa. “Obviamente, somos estadounidenses y no vamos a permitir que eso ocurra”.
"Al mismo tiempo, Estados Unidos y China cuentan con las dos economías más poderosas y los dos ejércitos más potentes del mundo", señaló el secretario Rubio.
“Y creo que es importante... que los dos países más poderosos del mundo mantengan una relación... que tengan la capacidad de dialogar entre sí e intentar resolver los conflictos siempre que sea posible, [o] podría dar lugar a situaciones realmente graves”.
La relación entre el presidente Donald Trump y el presidente Xi Jinping es fundamental. Es una relación de respeto mutuo, afirmó el secretario Rubio. Estos dos presidentes deben poder dialogar entre sí. “Creo que es casi irresponsable… no mantener una comunicación directa con los chinos”.
"Aunque queremos estabilidad en nuestra relación, ambas partes reconocen que hay ámbitos en los que no vamos a estar de acuerdo, en los que tendremos que competir. Ahora bien, hay ámbitos en los que podemos colaborar. Pero creo que habrá muchas áreas de fricción y competencia, y tenemos que gestionarlas al mismo tiempo que mantenemos una relación. Pero siempre debemos velar por lo que es mejor para Estados Unidos”.
El secretario Rubio reiteró la postura de EEUU respecto a Taiwán: “No apoyamos ningún cambio en el actual estatus quo que existe allí en este momento. Nos opondríamos a cualquier tipo de cambio forzado o coaccionado en ese estatus. Ese punto quedó muy claro en nuestras reuniones con los chinos”.
“Forma parte de ese delicado equilibrio porque cualquier conflicto entre EEUU y China, ya sea económico o militar, sería catastrófico para ambos países y para el mundo. Por eso, tenemos que gestionarlo”, afirmó el secretario Rubio.
"No podemos dar la espalda ni renunciar a nuestros intereses nacionales". Esta es, pues, la ardua labor de la política exterior, y la Administración Trump seguirá equilibrando estos intereses contrapuestos.
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