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Para los refugiados sirios en EEUU, la esperanza ocupa el lugar del terror


Un refugiado sirio. EFE

El presidente Barack Obama ha prometido dar refugio a 10.000 sirios el próximo año, pero sus planes enfrentan una dura resistencia de los legisladores republicanos, y un rebote importante en la carrera por la Casa Blanca.

El refugiado sirio Mohammad Abd Rabboh comparte un pequeño departamento de dos habitaciones en Sacramento con su esposa y sus dos hijas. Esta familia tiene muy pocas posesiones materiales, pero finalmente vive sin estar pendiente del miedo.

A seis semanas de llegar a Estados Unidos, la niñas ya se sumaron a una escuela y no gritan de noche. Su madre, Dania, no tiene miedo de salir a la calle, algo que no le había pasado en muchos años.

"Fuimos testigos de cosas que son difíciles de describir",dijo a Reuters Rabboh, de 36 años, hablando en árabe a través de un intérprete. "Uno camina por la calle y alguien cae muerto a su lado", agregó.

Su historia podría perderse en medio de los choques respecto a los refugiados sirios tras los reportes de que uno de los yihadistas involucrado en los ataques de la semana pasada en París que dejaron al menos 129 muertos habría llegado a Europa escondido entre el flujo de inmigrantes que escapa de la guerra.

La experiencia de esta familia, de terror y peligro en su país y luego alivio y seguridad en Estados Unidos, es un claro ejemplo de la situación por la que pasan los refugiados, señalan expertos en inmigración.

La familia Rabboh pertenece un pequeño grupo de unos 1.700 refugiados sirios que fueron admitidos en Estados Unidos.

El presidente Barack Obama ha prometido dar refugio a 10.000 sirios el próximo año, tras la llegada de cientos de miles de ellos a Europa escapando de la guerra civil entre las fuerzas leales al presidente Bashar al-Assad y los rebeldes que asola a su país, junto al avance del grupo militante Estado Islámico.

Pero los planes de Obama enfrentan una dura resistencia de los legisladores republicanos y un rebote importante en la carrera por la Casa Blanca tras los atentados de París, reivindicados por EI.

Los gobernadores de unos 26 estados, en su mayoría republicanos, han dicho que no aceptarán más sirios, citando preocupaciones de seguridad.
Las agencias de ayuda están preocupadas por la situación y por si esto hará que partes del país no sean hospitalarias con los refugiados que llegan escapando de la violencia.

Kamal Mahrous, quien llegó con su familia a Houston desde Damasco en enero, tras estar un año en Egipto y pasar por un control de seguridad del FBI, dice que ser musulmán no es sinónimo de pertenecer al Estado Islámico o a al Qaeda.

"Somos sirios. No somos ISIS ni Jabat al-Nusra ni el régimen de Assad, somos simplemente personas", dijo.


Sin pesadillas

La familia Rabboh abandonó su hogar en la asediada ciudad de Homs, en el oeste de Siria, hace más de tres años, en medio de una violencia devastadora, para comenzar lo que califican de "años de sufrimientos" en Jordania, antes que una agencia de ayuda los llevara a Sacramento el 29 de septiembre.

El departamento en el que ahora viven tiene un sofá pequeño y otro de dos plazas, una mesa y tres camas, dos de ellas en la habitación de Sally, de 7 años, y Leen, de 5.

Sally, que usa una camiseta rosa, ya está aprendiendo inglés y dice que cuando sea adulta quiere ser médica. Sus padres cuentan que por cuatro años se despertaba llorando en la noche y se orinaba por el miedo. Dos semanas después de que la familia llegara a Estados Unidos, las pesadillas terminaron, al igual que las camas mojadas.

"Aquí se siente mejor, a salvo", dijo Dania, de 29 años. Leem, cuyo nombre significa "suave" en árabe, era demasiado pequeña para recordar el temor y la violencia de Homs.

La pequeña comunidad de sirios en Sacramento trabaja para integrar a la familia Rabboh a la ciudad. La capital de California, un área metropolitana de unas 2 millones de personas, ha acogido a más de 1.000 refugiados durante el último año, la mayoría de Irak y Afganistán.

Las 15 familias de origen sirio que ya vivían en Sacramento cuando la crisis migratoria comenzó han estado trabajando con las comunidades musulmanas y de Oriente Medio para encontrar departamentos y donar muebles y ropas a los refugiados, según comentó un médico nacido en Siria que ayuda a que los recién llegados se adapten al nuevo ambiente.

Una vez ubicados, afrontan desafíos mucho mayores que aprender inglés y buscar trabajo, dijo el médico, que pidió ser identificado solamente como Mohammad Jaber, sus dos primeros nombres, por temor a lo que pueda pasarle a sus familiares en Siria.

Mientas ayuda a que otros se adapten, no puede dejar depensar en su hermano, quien sigue en Siria con sus dos hijos pequeños y busca sacar a su familia del asolado país.

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