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El turno de Raúl y sus camaradas


Raúl Castro y la presidenta de la Comunidad Hebrea de Cuba, Adela Dworin en una celebración del Hanukkah o Fiesta de las Luminarias en el capitalino Patronato de la Casa de la Comunidad Hebrea de Cuba, en La Habana.

Yo estoy en el campo de los que tienen las esperanza que los cambios incipientes en Cuba sean reales y que no desaparezcan de un día para otro, como ha ocurrido en el pasado.

En su edición de junio del 2011, el diario ruso Pravda planteó la pregunta.
“Pudiéramos pensar que Raúl Castro es el equivalente cubano a Gorbachov o Deng Xioping”,decía el artículo del diario.

Han transcurrido dos años y todavía no hay una respuesta clara. Lo nuevo es que el mismo Gorbachov es ahora el que se une al coro de as personas que dicen que los cambios en Cuba bajo el mando de Raúl Castro deben ser respetados. Dice que hay que permitir que se desarrollen sin interferencia extranjera.

Gorbachov, el último presidente de la Unión Soviética y el hombre que permitió la muerte del comunismo en Europa, ahora quiera que las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba mejoren. El ex presidente soviético Gorbachov le dijo a un grupo de periodistas reunidos en Ginebra para asistir a una reunión de la Cruz Verde Internacional que Estados Unidos debía tomar la iniciativa para mejorar las relaciones con Cuba y que ningún otro país debía meterse en ese asunto.

Por mi parte yo quisiera que las relaciones entre los dos países mejorara. Yo estoy en el campo de los que tienen las esperanza que los cambios incipientes en Cuba sean reales y que no desaparezcan de un día para otro, como ha ocurrido en el pasado. Entiendan que algún día me gustaría poder volver a Cuba y mostrarle a mis hijos y nietros los lugares donde yo jugué de niño y contarle cuentos de mi niñez.
No soy de los que tengo ambiciones de reclamar propiedades en Cuba. Ya yo me he aclimatado al sur de la Florida. Aquí vivo, cerca de mis dos hijos y mis cuatro nietas. Yo estoy contento de vivir en los Estados Unidos.

Sin embargo, no entiendo las razones por las cuales la responsabilidad de mejorar las relaciones entre los dos países caiga en el gobierno norteamericano. El Presidente Barack Obama, al igual que los ex presidentes Jimmy Carter y Bill Clinton han tratado de mejorar las relaciones entre los dos países. Hay pruebas de sobra.
Los cubanos tenemos una posición privilegiada para migrar a los Estados Unidos. Si un cubano llega a este país y toca suelo americano automáticamente tiene derecho a pedir su residencia al año y un día de haber llegado. Eso se lo debemos a las Ley de Ajuste Cubano pasada en 1966. En aquella época los cubanos eran perseguidos políticos. Hoy vienen por motivos económicos.

Los que vienen ahora que la ley los protege y en cuanto pueden empiezan a mandar dinero y a viajar de vuelta a Cuba. Esas remesas y esos viajes a Cuba son la fuente más importante de divisas que tiene el gobierno de la isla. El gobierno de Cuba habla bonito. Aseveran que buscan mejorar las relaciones con Estados Unidos. Pero, esas relaciones tienen que ceñirse a lo que quiere el gobierno comunista.

Hace sólo unos días, por ejemplo, que con miras a mejorar esas relaciones, Cuba mandó a los Industriales, uno de los más populares equipo de pelota en la isla a Estados Unidos a jugar una serie de juegos en la Florida para celebrar el cincuentenario de la creación del equipo en Cuba.

Estados Unidos les permitió venir y jugar acá, lo cual es un insulto a todos los cubanos que huimos de Cuba por razones políticas. Los Industriales nacieron después que Cuba expropiara todos los equipos de pelota profesional en la isla.
Para los que vienen de Cuba por razones económicas, la visita de los Industriales les agrada. Pero a los que abandonamos la isla huyendo del comunismo, la visita es un insulto.

Los Industriales representan todo lo que es Cuba hoy. Un gobierno que después de 54 años en el poder todavía no permite libertad de expresión; que golpea y encarcela a los disidentes.

El gobierno de Estados Unidos ha relajado las restricciones a los que pueden venir de Cuba. Hace poco nos encontramos que uno de los peores carceleros del régimen se había mudado al sur de la Florida.

Por su parte el gobierno cubano es mucho más cuidadoso y no reparte permisos de viajar a la isla a cualquiera. Solo los recién llegados y los que aplauden al régimen y piden el levantamiento del embargo pueden regresar.

Ah, pero aquellos que osamos cuestionar los abusos cometidos por el gobierno que todavía golpea y encarcela a los disidentes, esos no pueden viajar. Pensar en democracia para Cuba; eso está prohibido.

Estados Unidos ha hecho demasiado por mejorar las relaciones con Cuba. Ahora le toca a Raúl y a sus camaradas. Ellos son los que tienen que dar señas serias que van a permitir cambios serios en la isla. El día que los cubanos vivan en una verdadera democracia será el día en el cual podríamos pensar en los consejos de Gorbachov.

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