Esta semana, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha dado otro paso en su alianza con el régimen comunista de Pekín al inaugurar en Managua un megacentro de monitoreo con tecnología china.
Según medios oficialistas, el Centro Momotombo de Monitoreo, Alerta y Respuesta, con una inversión de 42 millones de dólares y una infraestructura tecnológica instalada en 4,000 metros cuadrados es "una de las más avanzadas de América Latina para la gestión de emergencias" tales como terremotos, huracanes y tsunamis.
En palabras de Rosario Murillo, la obra "fue construida con la cooperación fraternal de la República Popular China” y “cuenta con las últimas tecnologías de China para fortalecer capacidades de vigilancia, alerta temprana, respuesta rápida ante sismos, maremotos, huracanes, tormentas y otras emergencias por diferentes eventos".
El acercamiento entre Managua y Pekín se ha acelerado en los últimos meses a medida que Washington presiona por la restauración de derechos y libertades en el país centroamericano. La inauguración del centro de monitoreo tiene lugar, además, mientras el Departamento de Estado de Estados Unidos alerta a los países latinoamericanos ante el riesgo de espionaje al usar tecnología china.
Para Guillermo Pacheco, especialista en seguridad, defensa y relaciones internacionales, este centro de monitoreo "es un movimiento estratégico previsible y de alto riesgo" porque, según explicó a Martí Noticias, "Nicaragua, aislada diplomáticamente, profundiza su dependencia de China a cambio de apoyo económico, político y tecnológico".
"Pekín obtiene un punto de apoyo en Centroamérica, muy cerca del territorio y de instalaciones estadounidenses, donde la tecnología de vigilancia tales como cámaras, redes y sistemas de monitoreo pueden servir tanto para control interno como para inteligencia externa", advierte Pacheco.
Y es que, según el régimen sandinista, el Centro Momotombo de Monitoreo, Alerta y Respuesta "tiene una red integrada de comunicaciones satelitales, 12 sistemas de aplicaciones operativas, 7 plataformas de soporte tecnológico, sistemas de recuperación de datos ante desastres, drones de reconocimiento y rescate, 258 sitios inteligentes de monitoreo en tiempo real, 97 equipos de monitoreo sísmico, 25 estaciones de vigilancia volcánica y 20 puntos de vigilancia sobre ríos, 172 sistemas de altavoces y transmisión de alertas, además de un clúster de equipos de manejo de datos".
Tecnología de doble uso y riesgo de “persecución selectiva”
Para Pacheco, toda esta capacidad instalada "es en plataforma de vigilancia masiva que permite el seguimiento de movimientos, identificación facial y de patrones de protesta, geolocalización y respuesta rápida del régimen". Además, señaló que los datos centralizados y la recuperación ante desastres facilitan la retención a largo plazo y cruce de información para realizar persecución selectiva”.
Por otro lado, quien también es director de Asuntos Internacionales y profesor en el Security College de EEUU, señaló a Martí Noticias que la tecnología desplegadas en Managua y otros puntos de Nicaragua "permiten el monitoreo transfronterizo de aproximaciones aéreas, marítimas y de comunicaciones en el área abriendo un posible intercambio de inteligencia con China o uso de la red para influencia o presión sobre países vecinos".
El especialista destaca "el uso dual clásico" de este tipo de quipos que "oficialmente están destinados para la prevención de desastres, pero en la práctica se usan como una herramienta de control interno y un potencial vector de inteligencia externa".
Otro nodo de presencia tecnológica china en el hemisferio
Mientras Nicaragua abre las puertas a la tecnología china, Estados Unidos ha catalogado a marcas chinas tales como Huawei, ZTE, Hikvision, Dahua y otras como "proveedores no confiables" principalmente por la Ley de Inteligencia Nacional de China del año 2017, que obliga a todas las empresas y ciudadanos a cooperar con los servicios de inteligencia del Estado y a mantener esa cooperación en secreto.
“Washington considera que esto crea un riesgo estructural de backdoors [puertas traseras], acceso remoto, ex filtración de datos y control estatal chino sobre el hardware y software, independientemente de la voluntad de la empresa” apuntó Pacheco.
El especialista destacó que "la dependencia tecnológica con china crea un vector de acceso privilegiado para Pekín sobre datos e infraestructura nicaragüenses, elevando riesgos de espionaje, coerción y disrupción tanto internos como en las relaciones con Estados Unidos".
"Es un patrón similar al que Washington identifica en Cuba: dependencia tecnológica y alineamiento político con el régimen chino, y forma parte de la misma estrategia de Pekín de consolidar puntos de apoyo en el Caribe y Centroamérica", anotó Pacheco, por esa razón sostiene que "Nicaragua se ha convertido en otro nodo de la expansión tecnológica y de influencia china en América Latina".
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