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Primaria del martes despejaría incógina sobre candidatos a presidencia de EEUU


Hillary Clinton en un acto de campaña en Los Angeles.

El próximo martes, 19 de abril, el mundo podrá tener una idea mucho más clara de quienes serán los candidatos de cada uno de los partidos políticos a la presidencia de Estados Unidos.

El martes son las primarias de Nueva York, un estado con muchísimos delgados en juego y cuyos votantes aparentemente, de acuerdo a las encuestas, tienen como favoritos a Hillary Clinton, por el Partido Demócrata, y a Donald Trump, por el Republicano.

En ambos casos, si las encuestas están en lo cierto, sería muy difícil quitarle la nominación a Clinton, la exsecretaria de Estado. Sólo podrían detenerla el Departamento de Justicia y el FBI. Las dos entidades están investigando si Clinton violó alguna ley al usar un servidor personal durante su estadía en el Departamento de Estado.

Pero eso es lo que en la Cuba de ayer llamábamos un “gallo tapado”. Hasta que se destape no debemos especular cuál será el resultado de esa investigación. En Estados Unidos, a las personas acusadas de violar la ley, se les da el beneficio de la duda y todos son “inocentes” hasta que un juez o jurado los haya condenado.

Desde el punto de vista político, Clinton tiene una ventaja enorme en delegados y en súper delegados. La suma de estos, con un resultado favorable para la ex Secretaria de Estado, haría casi imposible a su contrincante Bernie Sanders alcanzarla antes de las convenciones a celebrarse este verano.

Por el Partido Republicano las cosas van por el estilo.

Donald Trump tiene una ventaja en delegados, y una ventaja enorme entre los votantes del estado de Nueva York, con más de 25 puntos de ventaja sobre su más cercano rival, el Senador Ted Cruz.

Además, los próximos cinco o seis estados que tendrán primarias son estados en los cuales Trump tiene una amplia ventaja – siempre hablando de encuestas.

A Trump, sin embargo, se le pueden complicar las cosas en el estado de Nueva York. En juego están 95 delegados a la Convención Republicana a celebrarse en Cleveland, Ohio, en julio.

El problema que tiene Trump es que en Nueva York, y en muchos de los estados que todavía tienen primarias por celebrar, tienen reglas propias para escoger los delegados a la convención.

Por ejemplo: Ganar el estado de Nueva York sólo le da a Trump 19 delegados. El resto de los delegados se le reparten de acuerdo a quien gana los múltiples distritos para representantes federales en el estado.

De la única forma en que Trump puede ganar todos los delegados de Nueva York es si él obtiene más del 50 por ciento del voto total en el estado en las primarias del martes 19 de abril.

Hasta ahora todas las primarias ponen a Trump en primer lugar, con más del 50 por ciento del voto de los Republicanos. Si el resultado fuese así, Trump sería, casi seguro, el candidato a la presidencia del Partido Republicano.

Pero Trump no está muy seguro de lo que pudiera ocurrir el martes, y lleva días criticando la forma en la cual cada uno de los estados determina la forma en que se van a repartir los delegados a la convención.

Por algún motivo, Trump lleva más de una semana criticando el sistema. Es como si temiera que pueda perder la mayoría absoluta en Nueva York (más del 50 por ciento) y que eso se repitia en los estados que vienen después.

No falta mucho para ver si Trump tiene la razón o si puede salir de las primarias de Nueva York con una abrumadora ventaja en delegados, lo cual haría imposible quitarle la nominación en la convención en julio.

¿Quién tiene la razón? Eso probablemente lo sabremos el martes en la noche. No hay mucho tiempo que esperar.

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