El preso político José Ramón Solano Randiche cumplió este lunes 28 días en huelga de hambre en la Prisión Provincial de Holguín. Con esta acción cívica, el prisionero exige ser restituido al régimen de menor severidad que le fue revocado tras protestar contra la suspensión del pase reglamentario.
El origen del conflicto se remonta al pasado 14 de julio, cuando la dirección del centro penitenciario suspendió de forma intempestiva y sin explicaciones los permisos de salida correspondientes a todos los reclusos del destacamento.
“Esta huelga comenzó a raíz de que le quitaran injustamente el pase que le correspondía, pase que casualmente vino a caer en uno de los días más importantes de su vida, el cumpleaños de su niño de dos años. De hecho, esa iba a ser la primera vez que iban a celebrar el cumpleaños juntos”, explicó a Martí Noticias Magda Julia Carreras Plácido, familiar cercana residente en Burlington, Canadá.
En respuesta al reclamo del prisionero, las autoridades militares aplicaron una medida disciplinaria severa: regresarlo durante seis meses al régimen de mayor severidad. Ante esta represalia, Solano Randiche decidió continuar la inanición voluntaria en demanda de la restitución de sus beneficios penitenciarios.
“Él, obviamente muy dolido y molesto porque fue muy injusto lo que hicieron, decidió hacer una huelga de hambre en la que lo único que pide es continuar en mínima severidad y que le devuelvan el pase que injustamente le quitaron para poder disfrutar de la compañía de su bebé y de su esposa durante al menos dos días”, enfatizó Carreras Plácido.
Actualmente, el recluso permanece ingresado en el puesto médico del recinto carcelario bajo un evidente quebranto de su estado físico.
Carreras Plácido confirmó que el pasado 5 de agosto, la jefatura del penal concedió a la familia la oportunidad de visitarlo para hacerlo desistir de su protesta.
“Ellos me cuentan que ha perdido mucho peso, que tiene una coloración en su piel muy rara y que su salud cada vez se deteriora mucho más”.
La familia del opositor ha hecho un llamado urgente sobre la gravedad de su condición médica"
“Toda la familia está muy preocupada porque su salud cada día está mucho peor. Queremos, necesitamos, rogamos, pedimos por una solución”, concluyó Carreras Plácido.
Al estar privados de libertad y sin garantías procesales dentro del sistema judicial cubano, los presos cubanos acuden a la huelga de hambre como una de las pocas formas de llamar la atención de la opinión pública y de organismos internacionales sobre las violaciones a los derechos humanos dentro de las prisiones.
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