El preso político cubano José Ramón Solano Randiche depuso el pasado viernes la huelga de hambre que mantenía en la Prisión Provincial de Holguín, luego de conseguir que las autoridades penitenciarias redujeran de seis a tres meses la sanción impuesta bajo el régimen de máxima severidad.
El conflicto se inició el pasado 14 de julio, fecha en que la dirección del centro penitenciario suspendió de manera intempestiva los pases reglamentarios de todos los reclusos del destacamento, justo el día del cumpleaños del pequeño hijo del preso político.
Ante la protesta de Solano Randiche por la cancelación de su beneficio de salida, los mandos militares respondieron revocándole la medida de correccional con internamiento e imponiéndole un castigo disciplinario de seis meses en régimen de mayor severidad. Como respuesta a esta represalia, el prisionero inició un ayuno voluntario para exigir la restitución de sus derechos.
Tras el acuerdo alcanzado, el prisionero fue trasladado a la cárcel conocida como "Cuba Sí", donde cumplirá la medida correctiva temporal antes de reincorporarse a su régimen habitual.
“Le pedían revocarlo por seis meses, pero lo dejaron en tres y ya después de los tres meses volverá al régimen en el que estaba. Cuando lo vuelvan a poner en el régimen de mínima, le dan el pase que le corresponde”, confirmó a nuestro medio su esposa, Liuba María Gallo Plácido.
El prolongado ayuno provocó un severo deterioro en la salud física del manifestante. Según detalló Gallo Plácido, su esposo perdió 20 kilogramos durante la protesta, pasando de 81 a 60 kilos.
Actualmente se encuentra ingresado en el puesto médico de la prisión Cuba Sí hasta reponerse físicamente. La esposa del preso político precisó que el periodo de sanción comenzó a contabilizarse de manera retroactiva desde el 16 de julio, por lo que le resta por cumplir de castigo aproximadamente dos meses.
Solano Randiche cumple una condena de 13 años de cárcel por el delito de sedición tras su participación en las manifestaciones populares del 11 de julio de 2021 en la capital holguinera.
Durante el transcurso de la huelga, las autoridades permitieron una visita familiar con el propósito de que su entorno cercano intercediera para detener la protesta. En dicho encuentro, agentes de la Seguridad del Estado amenazaron a Gallo Plácido con represalias contra el prisionero por hacer públicas sus denuncias a través de Martí Noticias.
A pesar de que numerosos ciudadanos cubanos permanecen encarcelados por expresarse en plataformas digitales, los agentes desestimaron las publicaciones en redes sociales realizadas por la esposa, concentrando sus advertencias en la repercusión de los reportes difundidos por este medio informativo.
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