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¿Por qué se rompen los bates?


Para esta interrogante, que nació junto con el juego, hay respuestas científicas y hay respuestas folklóricas

El coach de banco de los Angelinos de Los Ángeles en Anahein (el nombre más largo de las Ligas Mayores) le llama a la repetida rotura de bates “la epidemia”. En realidad, los Angelinos están rompiendo tantos bates, entre 8 y10 por juego, que otro coach de ese equipo dice que la batera luce a veces, como una pila de leña por la cantidad de bates rotos. Y, los Angelinos no están solos, los ya retirados Ken Griffey del Cincinnati y Jeff Bagwell del Houston usaron más de 300 bates por temporada, cada uno. Eso es aproximadamente, 5 veces lo que un bateador promedio necesitaba hace solo unos cuantos años.

Hace algún tiempo en un juego aquí en Miami, el receptor, en aquel entonces de los Padres de San Diego, Miguel Olivo, se molestó porque había bateado mal y rompió el bate contra su rodilla. El lanzador Carlos Zambrano ha hecho lo mismo en varias ocasiones. Si Olivo o Zambrano llegan a hacer eso con un bate de hace 30 años, hay que hacerles rodillas nuevas.

Más recientemente, el lanzador de los Yankees, Jaret Wright, tuvo que abandonar el juego debido a una lesión producida por un pedazo de bate que le golpeó el codo derecho.

Quizás el incidente más alarmante, producto de un bate partido, le pasó al antiguo lanzador de Milwakee, Rick Helling, cuando, en un juego de liga menor, se le encajó un pedazo de bate en el brazo izquierdo, penetrándole 9 cms. Por suerte Helling es derecho. La escena fue tan aparatosa que el receptor casi se desmaya al ver la herida.

Recordamos, cuando en nuestra niñez y adolescencia, el bate más famoso y conocido en Cuba era el bate de majagua. La majagua se convirtió en sinónimo de bate y, hasta hoy, seguimos diciendo, “este hombre es peligroso cuando empuña la majagua”. Los bates de majagua no serán los mejores bates del mundo, pero no hay duda que, con esa bella madera tropical, son los más bonitos.

Estuve buscando una madera equivalente a la majagua o lo más parecido, en los bates que se fabrican hoy, pero no hay nada en tierras nórdicas de la familia de la caribeña majagua. Descubrí eso sí, que la majagua es de la familia de las malváceas, lo que hace que la imperial y hermosa majagua sea pariente de la plebeya y humilde malva. Bueno, eso pasa en muchas familias.

Cuando era muchacho, tenía un bate marca Louisville Slugger de nogal americano blanco, modelo George Kell, la gran 3ª base del Detroit que está en el Salón de la Fama. Con el tiempo, ya el bate me resultaba chico. Mi padre lo llevó a la carpintería del central donde vivíamos y, el maestro carpintero, lo midió y calibró en el torno, tomó un buen palo de majagua que tenía bien seco y me hizo 3 bates de 34 pulgadas. Cuando los pulió y les dio un terminado natural nacieron los bates más lindos que se hayan hecho. Al menos así los veía yo.

Usé esos bates mientras jugué pelota y aunque un poco maltratados por el uso, nunca se partieron. Los dejé en Cuba junto con mis equipos de dibujo. Espero que alguien le haya hecho honor al viejo carpintero empuñando las majaguas. Pero ¿qué pasa con los bates de hoy que se rompen tanto? ¿Es que los bateadores son más fuertes? ¿Es que la madera que se usa es más débil o frágil?

Nada de eso dice Charles Schupp que lleva 20 años con Hillerich & Bradsby, la compañía que fabrica los Louisville Slugger, el bate oficial de las Grandes Ligas y que fabricó mi modelo George Kell. Schupp dice, “Yo llevo dos generaciones en este negocio, he mirado en nuestros archivos, he visto muestras y discutido acerca de la madera usada en los 1950, 1960 y 1970s. No hay nada malo con la madera que se está usando.

Y, hablemos un poco de la compañía Hillerich & Bradsby que como dijimos, fabrica los bates Louisville Slugger, que es la marca de bates más famosa y más antigua del mundo. El primer bate Louisville Slugger fue hecho en 1884, en Luisville, Kentucky, por Bud Hillerich en la carpintería de su padre, un inmigrante alemán que había llegado de Baden Baden, con su familia, en 1842. En 1905, la empresa firmó con Honus Wagner un contrato para poder vender bates Louisville Slugger con la firma de Wagner. En 1908 firmó un contrato similar con Ty Cobb y hoy en día, tiene el mismo tipo de arreglo con la mayoría de los peloteros de Grandes Ligas. Hillerich & Bradsby en 1916 fabricó su primer palo de golf y, en estos momentos fabrica y distribuye gran número de efectos deportivos.

Visitar el museo de Hillerich & Bradby en Luisville, es una experiencia inolvidable para cualquier amante del deporte. Ahí están los bates usados por los grandes del pasatiempo, aparte de otros objetos. Recostado al edificio del museo hay un enorme bate que excede la altura de 5 pisos del edificio. Pero ese colosal bate resulta pequeño, comparado con un guante esculpido en piedra, que reposa en el atrio interior del museo. El guante pesa 21 toneladas.

El problema es de física dice Schupp, Babe Ruth usaba un bate de nogal americano (hickory) que pesaba 42 onzas. Los bateadores de hoy, que han crecido usando bates de aluminio con la masa gruesa y el agarre fino, quieren un bate que pese 10 onzas menos. Y mientras toleteros como Babe Ruth y Lou Gehrig, algunas veces se pasaban con la misma estaca de nogal toda una temporada, los bateadores de hoy, en ocasiones usan 2 ó 3 bates ligeros de fresno o de arce en una sola vez al bate.

Para explicar a los lectores. Los tipos de madera que se usan en bates hoy, son: el fresno que los americanos llaman ash, que quiere decir también ceniza y que tiene algunas variedades de ese color. El fresno es una madera elástica, aunque no tanto como la madera de guira. El arce que se llama maple y es el árbol que produce la hoja que se muestra en la bandera canadiense. El nogal o hickory que está en desuso por su densidad y lo que pesa, y el haya o beech que es un árbol de madera blanca y muy ligera.

El roble o oak tampoco se usa actualmente por su peso ya que el roble americano es más denso y pesado que el que teníamos en Cuba, no sé si quedará alguno y del cual hacíamos bates. Y sigue el experto Schupp al bate hablando sobre los bates. Dice Schupp “uno puede impregnar de aditivos el fresno y tratarlo con varios productos y hacerlo tan resistente que le puede pasar un automóvil por encima y no partirlo pero, ¿pesaría 31 y onzas y ½? No, sería muy pesado para la preferencia de los bateadores.

Mientras ellos sigan queriendo una masa gruesa y un agarre fino, los bates seguirán explotando. Aún el cambiar el tipo de madera no ayuda. Cuando Barry Bonds conectó 73 jonrones en la temporada del 2001, usando un bate de arce canadiense, docenas de jugadores, inmediatamente cambiaron para esa madera pensando que era más dura y fuerte que el fresno. Ahora casi la mitad de los jugadores de Grandes Ligas usan bates de arce.

Pero Charlette Eastman de la compañía Zinder Bats del estado de Utah, la cual les suministra bates de arce a jugadores como Miguel Cabrera de los Tigres de Detroit dice que el uso de esa madera no ha cambiado la ecuación. Para hacer un bate que tenga una masa ancha y un agarre fino, usted tiene que usar una pieza de madera ligera. La madera mas ligera es, obviamente, no tan densa ni por ende tan resistente. La gente tiene que darse cuenta que madera es madera.

Y sigue diciendo Eastman: “yo no conozco ninguna otra forma de hacer los bates mejores. Ud. conecta una pelota, que viene a más de 90 millas por hora con un bate de madera ligera y la física hace el resto”. Además, la popularidad de los bates de arce ha creado nuevos problemas. Para comenzar, el arce tiende a ser más pesado que el fresno. Así que, para mantener la masa del mismo grueso y el bate dentro del peso deseado, hay que hacer la parte del agarre aún más fina, haciendo los bates más susceptibles a partirse, especialmente con las sliders duras y las pelotas rápidas que cortan. Hay que fijarse cuantos bates rompe Mariano Rivera, el cerrador de los Yankees cuando está en el montículo.

Aunque los bates de fresno se rompen astillándose, los bates de arce, se parten limpiamente lo cual convierte los pedazos en proyectiles peligrosos. El bate que se le encajó a Helling en el brazo, era de arce. Hay tantos incidentes en que los lanzadores y jugadores del cuadro tienen que esquivar pedazos de bates que la organización de Ligas Mayores está estudiando el problema para ver si le encuentran solución.

Los fabricantes de bates, sin embargo están estudiando nuevas avenidas. Una compañía de California, que fabrica bates tradicionales de arce y fresno, está ofreciendo bates hechos de bambú que vienen con una garantía de que no se parten. Y Louisville Slugger, el suministrador principal de bates para jugadores de Grandes Ligas, está ofreciendo modelos hechos de Haya europea que dicen que es un híbrido de arce y fresno y que es más resistente.

Dice Schupp, el hombre de Hillerich & Bradby, “uno siempre puede hacer algo mejor, esos bates de madera europea han resultado muy buenos en las pruebas”. Mientras tanto, se seguirá buscando el equilibrio entre la preferencia de los bateadores en tener un bate aerodinámico de alta tecnología que le permita mover el bate a más velocidad y un modelo que se rompa menos y evite los accidentes.

Por mi parte, como miembro generacional de la vieja guardia, prefiero el antiguo diseño, con la bella majagua, que se puede empuñar, con la seguridad de hacer caminar la bola sin romperse.

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