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La política exterior con Donald Trump en la Casa Blanca


Donald Trump.

La diplomacia estadounidense tendrá temas primordiales en la agenda exterior, que van desde una tensión con Rusia sin precedentes en las últimas décadas, un Oriente Medio embarrado en conflictos y la decisión de seguir o no con la apertura a Cuba.

Donald Trump llega a la Casa Blanca con un una agenda de política con temas primordiales como Rusia y la crisis de Siria.

Existe una tensión con Rusia sin precedentes en las últimas décadas, un Oriente Medio embarrado en conflictos y la decisión de seguir o no con la apertura a Cuba.

"Una victoria de Trump provocaría una de las mayores conmociones en la política exterior (estadounidense) en las últimas décadas", pronosticó recientemente Thomas Wright, un experto en estrategia geopolítica del centro de estudios Brookings.

La candidatura de Trump generó inquietud en el mundo, desde una Latinoamérica indignada por sus comentarios sobre los inmigrantes a un Oriente Medio preocupado por su retórica contra los musulmanes, pasando por unos aliados tradicionales en Asia oriental que temen que EEUU los deje a su suerte ante la pujanza de China.

Mientras tanto, la tensión con Rusia ha ido creciendo al calor de las diferencias sobre Siria y la acusación estadounidense a Moscú de haber lanzado ciberataques para influir en las elecciones. "Tenemos una de las relaciones más conflictivas con Rusia de los últimos tiempos. El único debate entre los expertos es si está al nivel de la crisis de la década de 1980 o más bien (del comienzo de la Guerra Fría) en la de 1940", dijo Fiona Hill, una experta en Rusia, en una conferencia organizada por Brookings.

Trump ha elogiado al presidente ruso, Vladímir Putin, y ha mostrado su voluntad de "llevarse bien" con él, con el argumento de que la batalla contra el Estado Islámico (EI) debe ser la prioridad absoluta y Moscú puede contribuir a ella. El magnate ve la relación con Rusia como la negociación de un acuerdo inmobiliario, y querría "llegar a un trato muy transaccional para que Rusia luche junto a él contra el EI", pero la cuestión está en qué ofrecería EEUU a cambio, opinó Wright.

La estrategia de Trump contra el Estado Islámico también está llena de interrogantes: en marzo afirmó que harían falta 30.000 soldados de EEUU para derrotar al grupo yihadista en Irak y Siria, pero no ha llegado a comprometerse con ese despliegue, y solo ha dicho que su plan sería "impredecible" e involucraría una fuerte ofensiva.

El mayor foco de tensión para Trump es China, uno de los principales blancos de sus ataques y al que ha prometido imponer presión por sus prácticas comerciales.

Trump no menciono en la campana un plan de paz entre israelíes y palestinos como una prioridad de su política exterior, pero si se mostró como un aliado inequívoco de Israel, y han hecho varias promesas a un Benjamin Netanyahu muy distanciado de Obama.

La desigual recuperación económica de Europa, las consecuencias del "brexit", el conflicto en Ucrania y la crisis de refugiados serán otros de los retos para el próximo presidente, que además tendrá que decidir, con toda probabilidad, qué hacer con la prisión de Guantánamo (Cuba) que Obama no ha logrado cerrar. Trump ha prometido mantenerla abierta y, además, ha sugerido que volvería a autorizar las polémicas prácticas de interrogatorio que usó el Gobierno de George W. Bush, como la asfixia simulada ("waterboarding"). El candidato republicano ha prometido cancelar o renegociar dos grandes acuerdos de la Presidencia de Obama: el trato nuclear con Irán y el Acuerdo de París sobre el clima.

Durante las primarias, Trump fue el único aspirante republicano favorable al acercamiento a Cuba, pero ha endurecido su posición a medida que buscaba votos en Florida, y en un tuit de mediados de octubre prometió "dar marcha atrás a las órdenes ejecutivas de Obama hacia Cuba hasta que se restauren las libertades" en la isla.

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