El aumento de los envíos de combustible desde Estados Unidos a Cuba plantea una pregunta que las cifras comerciales no responden: quién termina comprándolo y utilizándolo.
El experto en energía Jorge Piñón, colaborador sénior de investigación del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, advirtió en entrevista con Martí Noticias sobre las dificultades para seguir el destino de esos suministros y consideró que parte de ellos podría estar beneficiando al sector estatal.
“¿Quién está comprando el diésel?”, preguntó el especialista, que duda de la capacidad de muchos cubanos para pagar el combustible una vez añadidos los costos de transporte y distribución.
Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), las exportaciones de petróleo y productos refinados a Cuba alcanzaron 778.000 barriles en junio de 2026, frente a 476.000 en mayo: un incremento del 63,4%. El acumulado del primer semestre fue de 1.674.000 barriles.
El diésel concentró buena parte del aumento. De acuerdo con el desglose presentado durante la entrevista, sus envíos pasaron de 187.000 barriles en mayo a 648.000 en junio, más del triple.
El petróleo está subiendo a nivel mundial
Piñón destacó la importancia de medir las exportaciones por volumen, porque un aumento del valor de las ventas también puede responder a mayores precios y no necesariamente a una mayor cantidad de combustible.
“El diésel es para nosotros el combustible clave para la situación económica de Cuba hoy en día y para el futuro”, afirmó.
Piñón cuestionó la posibilidad de garantizar que el combustible importado por empresas privadas permanezca exclusivamente en ese sector. A su juicio, la utilización de instalaciones vinculadas a la estatal Cupet puede generar ingresos para esa empresa mediante alquileres u otros pagos, incluso cuando la comercialización esté a cargo de particulares.
También mencionó versiones sobre presiones de autoridades locales a negocios privados para que abastezcan vehículos estatales.
Las termoeléctricas usan crudo nacional
Sobre los apagones, el especialista distinguió entre las termoeléctricas que utilizan crudo nacional y los grupos electrógenos que necesitan diésel o fuel oil. Esa diferencia, explicó, resulta esencial para entender dónde podría repercutir un aumento de los suministros importados.
El experto planteó que parte del combustible estadounidense podría estar abasteciendo las barcazas de generación eléctrica situadas en La Habana y contribuyendo a una eventual mejoría del servicio en la capital.
Según dijo, los reportes de seguimiento marítimo no muestran llegadas de petroleros procedentes de México, Venezuela o Rusia. Asimismo, reconoció que ese monitoreo no permite descartar por completo movimientos no detectados.
Piñón señaló además que el combustible estadounidense se transporta en contenedores e isotanques, por lo que su llegada no depende necesariamente de la actividad de los grandes petroleros de bandera cubana.
De cara a los próximos meses, el especialista situó el precio entre las principales limitaciones. Al costo de adquisición en Estados Unidos se suman el flete marítimo, el uso de los isotanques y el traslado desde el puerto de entrada hasta el comprador en la isla.
“Toda Cuba no tiene familia en Miami que le envíe este dinero”, sostuvo.
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