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El robot europeo Philae despierta tras siete meses de letargo sobre un cometa


Rosetta poco antes de separarse del módulo. (Foto: ESA.)

El cometa gira sobre sí mismo cada 12 horas y 40 minutos, lo que en teoría permitiría al robot comunicarse dos veces por día terrestre, si la sonda Rosetta puede recuperar la señal y retransmitirla a la Tierra.

El pequeño robot europeo Philae, que despertó el fin de semana tras siete meses de letargo posado sobre el cometa Churyumov, retomará poco a poco su actividad científica conforme su anfitrión se acerque al Sol, escoltado por la sonda Rosetta.

Se espera que el trío logre grandes avances en el conocimiento de los cometas. El objetivo de la misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) es comprender mejor la evolución del sistema solar desde su nacimiento, ya que los cometas son considerados como vestigios de la materia primitiva.

"Pero por el momento, tratamos de mejorar la comunicación con Philae, todavía no pensamos demasiado en la ciencia", reconoció Philippe Gaudon, jefe del proyecto Rosetta al CNES, la agencia espacial francesa, basada en Toulouse.

Dotado de diez instrumentos, este robot-laboratorio, que logró una primicia histórica el pasado 12 de noviembre al aterrizar en el núcleo de un cometa, trabajó durante 60 horas antes de dormirse por la insuficiencia de luz, necesaria para recargar las baterías solares que le permiten funcionar.

Primera foto enviada a la Tierra del cometa P67, tomada por el módulo Philae.
Primera foto enviada a la Tierra del cometa P67, tomada por el módulo Philae.

Desde entonces no había dado señales de vida, hasta que el sábado por la noche logró contactar durante dos minutos con Rosetta. La noche siguiente, contactó de nuevo con la sonda, precisó Gaudon. "Esta vez, Philae nos envió menos datos pero más recientes", indicó el responsable de la misión Rosetta.

El cometa gira sobre sí mismo cada 12 horas y 40 minutos, lo que en teoría debería permitir al robot comunicarse dos veces por día terrestre. Aunque también depende de la posición de la sonda, ya que es ésta la que recupera las señales de Philae para transmitirlas a la Tierra.

"No recibimos los datos de forma regular ni en gran cantidad, probablemente porque Philae está lejos de Rosetta", señaló a la AFP Mark McCaughrean, consejero científico de la ESA.

La sonda, que lanzó el módulo sobre el cometa 67P/Churyoumov-Guerasimenko tras diez años de viaje por el espacio, se encuentra a unos 180 kilómetros de él. Rosetta se mantiene a una distancia prudente, ya que el cometa despide cada vez más gas y polvo a medida que se acerca al Sol.

De momento, Churyumov se encuentra a 210 millones de kilómetros del astro rey y alcanzará su punto de cercanía máxima el 13 de agosto.

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