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El gigoló dominicano vuelve al ataque


Los actores Fausto Mata "Boca de Piano", Tony Pascual "Pachuli" y Aquiles Correa durante la presentación de la película "Sanky Panky".
El gran taquillazo del cine dominicano, “Sanky Panky”, tendrá segunda parte y su estreno está previsto para el próximo 31 de octubre. La decisión la tomó el director José Enrique Pintor (Pinky) teniendo en cuenta que la primera parte logró que 706,140 espectadores fueran a las salas a verla. Además, a seis años de su estreno es la película dominicana más descargada y con más ventas.

No son los únicos récords que tiene este filme. “Sanky Panky” fue doblada y subtitulada al inglés, alemán, francés, coreano, mandarín, italiano y catalán. Y se ha exhibido en países como: Rusia, Checoslovaquia, Italia, Francia, Portugal, Corea, China, Cuba, Venezuela, Colombia, Argentina, Perú, Chile y Brasil. Cuando se pasó, la revista Variety dijo de ella: “Es la película latina de más éxito entre la comunidad latina en el año”.

Por todo eso, Pintor ha convocado de nuevo a los actores Fausto Mata, Tony Pascual y Aquiles Correa para “Sanky Panky 2”, que según palabras del director: “está mucho más trabajada a nivel de humor” y es “una comedia de situaciones, de enredo, y es una historia en la que los personajes vuelven a plantearse la idea de mejorar su calidad de vida, esta vez enfocándose en Europa”.

Lo primero que ustedes se preguntarán es qué diablos quiere decir “Sanky Panky”. No es un término en quechua, ni mucho menos; se trata de un giro idiomático con el que los dominicanos designan a los latin lover que se dedican a seducir turistas (preferiblemente viejas) en las playas, para hacerles una estancia en el Caribe, “inolvidable”. En Venecia lo llamarían un “gigoló”. Y en Cuba, un jinetero.

Eso es, o trata de ser, el pobre Genaro (Fausto Mata), un tipo que no tiene el hígado suficiente para ponerse a atracar en la calle, pero tampoco le alcanza la testosterona para irse en “yola” a los Estados Unidos.

Como su famoso compatriota, Juan Luis Guerra, Genaro está buscando “visa para un sueño”. Y no se le ocurre una manera mejor para hacerlo que empleándose en un hotel playero donde el sueño de su vida es enamorar una gringa y largarse con ella. Aunque para ello tenga que disfrazarse de pollo y dejarse mangonear por los chiquillos del hotel.

Así transcurre esta divertida comedia de enredos que, contra todo pronóstico, fue un éxito más allá de los límites del Caribe donde, por su desenfado verbal, su sandunga y su pegajosa música, prendió como en un solo pueblo.

Digámoslo desde el principio. “Sanky Panky” no es una obra maestra, ni falta qué le hace. La película descansa, de principio a fin, en la descacharrante historia de Genaro, encarnado por el comediante Fausto Mata (Boca de piano), un prototipo físicamente muy alejado del gigoló. Mata, muy popular por sus papeles en la televisión de su país, se echa al hombro a Genaro con su interpretación que tanto recuerda a la del “negrito” del teatro vernáculo cubano.

Es el suyo un carisma forjado en las entrañas mismas de lo popular. Mata es un humorista nato, de barrio, que con sus gags sabe recrear como nadie la idiosincrasia de los dominicanos. Uno lo ve actuar y piensa enseguida en lo que tiene, de Leopoldo Fernández, ‘Trespatines’, lo desgarbado; de Cantinflas, la variedad de tics físicos y verbales; de Enrique Arredondo, la guapería de barrio. Y a eso súmenle toda la escuela vernácula dominicana tan bien representada por la generación de Freddy Beras Goico, Milton Peláez, Luisito Martí y muchos más.

Fausto Mata alcanzó la fama cinematográfica en 2003, cuando apareció en la película, “Perico ripiao”, del director Ángel Muñiz (Nueva Yol: ¡Por fin llegó Balbuena!). En su carrera ha habido éxitos como, además de “Sanky Panky”, “I Love Bachata” y “Negocios son negocios”. Tuvo una pequeña participación en la comedia argentina, “Papá se volvió loco”.

Pero Mata no está solo en “Sanky Panky”. Lo acompañan otros comediantes de la talla de Tony Pascual y Aquiles Correa, los compadres que lo secundan en el jineteo playero. Ellos interactúan con figuras musicales muy reconocidas de República Dominicana. El grupo Aventura, El Jeffrey, Wason Brazobán, Big Famili, Imco Crew, entre otros.

El viaje de Genaro a las paradisíacas playas dominicanas recuerda, en su sátira agridulce, al de Cantinflas con ‘Chavita’ a Acapulco: ambos nativos discriminados en su propio suelo (o mejor, en sus propias playas), que tienen que conformarse con ser sirvientes de los turistas, sin poder disfrutar como ellos. Tal vez por eso la película les gustó tanto a los cubanos, que se la pasaban de mano en mano, identificándose, cómo no hacerlo, con las vicisitudes de Genaro por “resolver” el día a día.

Cuando Genaro cree que está empezando a entender lo duro que es ser un ‘sanky panky’, entonces le llega el amor. Con una rubita gringa, hermosa e ingenua. Así pasará de gigoló a Romeo enamorado, y trágico a la vez.

Así las cosas, habrá que esperar la segunda entrega de este filme. Una película dominicana que se atrevió a decir su nombre. Con una historia doméstica muy cercana a los habitantes del Caribe, con personajes inolvidables y una comicidad impensada.

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