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Cuba descarta reformas urgidas por el Papa


Benedicto XVI oficia misa en la Plaza de la Revolución en La Habana.

El diario The New York destaca en un reportaje la respuesta dada por La Habana al pedido papal de renovación y esperanza.

Poco después de que el papa Benedicto XVI rezó y pidió a la virgen de la Caridad del Cobre que Cuba avance "por caminos de renovación y esperanza", un ministro del gobierno cubano puso en claro que los cambios que acontecen en la isla no estarán acompañados de reformas políticas, destaca en un reportaje The New York Tmes.

El periódico cita al vicepresidente del consejo de ministros de Cuba Marino Murillo cuando a contrapelo de la demanda del Sumo Pontífice dijo a la prensa en un hotel de La Habana que el gobierno actualiza su modelo económico, “pero no estamos hablando de reforma política”.

También reseña la declaraciones hechas por el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, quien dijo que papa sabía que los cambios en Cuba sobrevendrían gradualmente y que su único pedido directo hecho a Raúl Castro fue que el Viernes Santo sea declarado feriado nacional, al igual que el gobierno hizo con la Navidad luego de la visita de Juan Pablo II a la isla en 1998.

El Times destaca que Benedicto XVI ha escogido cuidadosamente las palabras durante su visita a Cuba, aunque la semana pasada al partir de Roma criticó explícitamente los sistemas políticos basados en el marxismo al decir que esta “ideología tal y como fue concebida ya no responde a la realidad”.

Tras haber llegado a Cuba el lunes, el papa incluso dijo a los cubanos que se esfuercen en “construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna de humanidad, y que refleje mejor la bondad de Dios”.

El diario deja sin respuesta la pregunta de “cuán fuerte presionará el papa por la ampliación de las libertades políticas" en Cuba pero apunta que aunque la Iglesia católica ha jugado un rol importante en la reciente liberación de prisioneros políticos “también ha sido criticada por disidentes de ser demasiado acogedora con el gobierno”.

Por su parte, el periódico electrónico GlobalPost afirma que la visita de Benedicto XVI a Cuba tiene una alta dosis religiosa, y si el papa espera dejar una impresión duradera en la isla como hizo su predecesor Juan Pablo II en 1998, “hoy será su última oportunidad”.

De acuerdo con GlobalPost será el “contenido” de sus palabras el que definirá su visita. “Muchos cubanos no católicos estarán escuchando cuidadosamente por el mensaje político en sus sermones”, dice.

Hasta ahora, señala, las palabras subrayadas por el papa han sido “reconciliación”, “unidad”, “libertad”, y “mayor apertura”, pero si los críticos del gobierno de Raúl Castro “estaban esperando algo más directo, todavía no lo han escuchado”, apunta.

La publicación concluye citando el aún perdurable llamado de Juan Pablo II de que “Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba” para afirmar que Benedicto XVI ha dicho que desea retomar ese legado. “Pero aún no está claro si será capaz de aumentarlo”, dice.

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