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Cuando Dios bendice manifestaciones


Un manifestante se concentra 4 de julio de 2013, frente a la casa del gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, en Río de Janeiro (Brasil), tres días después de que la Policía desmontara un campamento de "indignados" que protestó en el lugar durante di

El Papa considera que las protestas callejeras, que son eminentemente pacíficas, se ajustan al Evangelio.

El Papa ha bendecido las manifestaciones populares en las calles de Brasil, según ha publicado el periódico español El País esta semana. Citando fuentes brasileñas, el periódico asegura que el Papa considera que las protestas callejeras, que son eminentemente pacíficas, se ajustan al Evangelio. Y se ajustan al Evangelio porque la demanda de las personas que protestan, en su mayoría, según lo publicado, no tienen una afiliación partidista, demandan lo que no es ningún delito, o no debería serlo, en ningún lado: más justicia y que las cosas funcionen mejor.

Protestar en la calle porque las cosas funcionen mejor no tiene que ser necesariamente una acción contra el sistema en concreto en el que tenga lugar la protesta. La protesta pública, pacífica, está protegida por muchas constituciones y también, por supuesto, por la declaración universal de los derechos humanos. Tanto por el artículo 19, que ampara la libertad de expresión como por el artículo que le sigue, el 20, que ampara a todo aquél que quiera reunirse pacíficamente con otros. Así pues, en una manifestación callejera se ejercen estos dos derechos humanos.

A menudo se ha hecho referencia a la necesidad o no de que se celebren manifestaciones callejeras en Cuba. No debería ser una discusión si en este país tiene que haber o no una manifestación. De acuerdo con las calamidades que cada día publican portales de información que recogen reportes llegados desde la Isla las manifestaciones deberían producirse casi de manera natural. Se alude a la cuestión del miedo, pero lo cierto es que también en países donde han existido órganos represivos la gente ha acabado alzándose de una manera u otra y en el mundo actual lo seguimos viendo.

Recordar a los cubanos que pueden tomar las calles pacíficamente como pueden tomar Internet para expresar lo que consideren oportuno contra su gobierno no es un acto de instigación a la violencia, bajo mi punto de vista, y tampoco es una inmoralidad. Si derecho humano es publicar tu opinión en un blog, también lo es plantarte en la esquina de tu cuadra con una pancarta y gritar consignas para que las cosas cambien si no te gustan. No es el Estado el que decide cuándo vas a salir a la calle. Lo decides tú.

Lamentablemente muchos cubanos fuera de la Isla consideran que no es moralmente aceptable que se les recuerde a los cubanos de adentro que tienen ese derecho, pero en cambio opinan distinto si a lo que se anima es a escribir un blog. Ambas cosas son ilegales en Cuba y ambas cosas están penalizadas en ese país. Pero, ¿por qué una sí y otra no? Probablemente sería más efectiva la primera, la protesta pública y en la calle. Además contaría con mucha más visibilidad entre la ciudadanía. Eso no quiere decir que los blogs no sirvan para nada, pues obviamente son el espacio de intercambio de opinión e información. Donde todo se cuece y donde muchos “se embullan”. Los blogs podrían ser la plataforma de “organización” de lo que luego tiene que llevarse a la calle.

Dirán que es muy cómodo animar a los demás a salir a las calles desde un país desarrollado y en el que los derechos individuales están protegidos. Pues, efectivamente, somos afortunados aquellos que hemos nacido y crecido en sociedades ya democratizadas, pero si existe un compromiso con los derechos humanos existe con todos esos derechos: desde los que nos amparan para escribir un blog hasta los que nos recuerdan que nadie puede impedir que tomemos las calles pacíficamente para exigir un cambio.

Si el Papa ampara manifestaciones públicas por una mayor justicia, ¿por qué nosotros debemos desalentar que los cubanos hagan lo mismo en su país? La calle es suya, de todos los cubanos, es su derecho, fundamental además. Lo cierto es que desconocemos si existen sociedades hoy democráticas que no hayan llegado a la situación actual ahorrándose algún que otro trauma.
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    Joan Antoni Guerrero Vall

    Joan Antoni Guerrero Vall (Reus, España, 1979) es periodista licenciado en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Ha trabajado y colaborado con agencias de noticias como Europa Press y ANA, con periódicos en lengua catalana como el AVUI, ARA, Diari d'Andorra o Diari de Tarragona, así como en el semanario El Temps, Nació Digital o la antigua COM Ràdio. Combina sus colaboraciones periodísticas con actividades de comunicación para instituciones educativas como la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) o también culturales. En 2009, tras varios viajes a Cuba, decidió crear un blog sobre la Isla. Bajo el título Punto Cuba, el autor pretende ofrecer una visión externa y desde la distancia sobre lo que sucede en la Isla, con especial interés sobre las dinámicas de oposición al gobierno cubano, tanto sobre el espacio físico como el digital, así como observar la lucha del pueblo cubano por la recuperación de sus derechos fundamentales. Colabora con Radio Martí desde 2010. Al mismo tiempo, forma parte del equipo que lanzó la versión en catalán de la plataforma de blogueros Global Voices, colectivo con el que obutvo el Premio Blogs Catalunya 2013 en la categoría de Nuevos Medios.

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