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El Papa agradece a joven sudanesa su testimonio de fe


El gesto del Pontífice quiere ser "una expresión de cercanía a todos los que sufren por razones de fe, vivida en situaciones de reclusión o dificultad" y quiere ir "más allá del bonito encuentro", precisó el portavoz del Vaticano.

Meriam Yehya Ibrahim Isha, la mujer sudanesa condenada a muerte por haberse convertido al cristianismo y absuelta el pasado mes de junio, se reunió con el Papa Francisco, tras llegar el jueves a Roma.

"El Papa al final del encuentro ha agradecido a Mariam su testimonio de fe", según ha informado el director de la Oficina de prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, quien agregó que la joven y su familia han agradecido al Papa "su cercanía, las oraciones y el apoyo de la Iglesia en su liberación".

El encuentro ha sido "muy sereno y afectuoso" y también "han hablado del futuro de la mujer sudanesa". El gesto del Pontífice quiere ser "una expresión de cercanía a todos los que sufren por razones de fe, vivida en situaciones de reclusión o dificultad" y quiere ir "más allá del bonito encuentro", precisó Lombardi.

Ibrahim Isha aterrizó en Italia, en el aeropuerto militar de Ciampino a las 9,30 horas del jueves acompañada por sus dos hijos, su marido Daniel Wani y por el secretario de Estado de Asuntos Exteriores italiano, Lapo Pistelli.

La joven, de padre musulmán y madre cristiana, fue sentenciada a la horca el pasado 15 de mayo, estando embarazada de ocho meses, por su supuesta conversión al cristianismo, algo que rechazó la joven al asegurar que nunca ha profesado el islam porque fue educada por su madre ya que su padre la abandonó cuando era pequeña.

Durante su juicio confirmó ser cristiana y no quiso renunciar a su fe por lo que el tribunal la acusó y condenó por "apostasía", un delito castigado con la pena de muerte. El juez sentenció también a Ishaq a 100 latigazos por adulterio, al declarar nulo su matrimonio en 2011 con Daniel Wani, ya que las leyes de la sharía (ley islámica) no permiten que una mujer musulmana se case con un cristiano. La Ley islámica o 'sharía', que rige en Sudán desde 1983, condena con pena de muerte la conversión a otras religiones.

La condena a muerte de Mariam despertó reacciones de en todo el mundo. Amnistía Internacional, Human Rights Watch y ONG regionales como el Centro Africano para Estudios de Justicia y Paz se movilizaron para detener la ejecución. Y la plataforma Change.org consiguió casi un millón de firmas pidiendo al gobierno sudanés la anulación de la ejecución. Un tribunal de apelaciones decidió anular la sentencia y fue excarcelada el 23 de junio.

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