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Padre que denunció desatención del gobierno cubano pide que le devuelvan a su hijo


Represión a padre cubano
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Represión a padre cubano.

Armando Torres Pozo denunció a la prensa independiente la desatención del gobierno al caso de su hijo de 4 años, con parálisis cerebral. Las autoridades le retiraron la custodia del niño mientras arreglan la vivienda, pero hasta ahora solo han sido promesas.

El padre de un niño con parálisis cerebral, presionado por las autoridades por denunciar la desatención del gobierno cubano a su caso, espera aún que éstas cumplan las promesas de reconstrucción de su vivienda y la devolución del pequeño al hogar familiar.

"No han arreglado nada. Dijeron que iban a investigar y hasta ahora no me han dicho nada", asegura Armando Torres Pozo, a quien retiraron la custodia de su hijo de 4 años, Lesiat Torres Carrión, durante el tiempo que duren los arreglos a la casa.

El caso de este padre y su hijo salió a la luz pública a través de un reportaje del sitio de noticias Diario de Cuba, a principios de enero de 2017. La publicación no solo contó la historia, sino que promovió una campaña de recaudación de fondos para apoyarlos.

Lesiat sufre de parálisis cerebral, deficiencias auditivas y otros problemas derivados de un parto complicado.

Torres Pozo, de 63 años, lo cría por sí solo. Ha trabajado como cuentapropista, vendiendo frituras y limpiando zapatos, pero los altos impuestos, las escasas ganancias y la atención que necesita su pequeño lo han obligado a quedarse en casa.

El padre recibe una ayuda estatal equivalente a unos $6 dólares mensuales, y emplea la mitad de ese dinero en medicinas. Hasta ahora Lesiat no ha recibido una dieta para mejorar su alimentación y ni siquiera tiene una cocina para preparar los alimentos.

Luego de la exposición del caso en la prensa, Torres Pozo sufrió amenazas de las autoridades por hablar con opositores y periodistas independientes e incluso hicieron un acto de repudio frente a su casa.

"Que el niño pasaba hambre, que tenía malas condiciones, que jineteaba con el niño, y muchas cosas más hablaron", recordó el padre de los gritos que le daban. "Entonces ahí yo veo y digo: '¿Pero esta reunión para qué, pero esto es para destruirme, para llevarme contra la pared?"'.

Además de esto, las autoridades le retiraron la custodia de Lesiat e instalaron al niño en el hogar de ancianos América Labadí, ubicado en el reparto Antonio Maceo.

"La fiscal me dijo que el niño no podía estar así, porque 'mira la casa, y si ahora te construimos la casa, ese polvo le va a hacer daño al niño'. Bueno, pero si es así, por el niño, por un momento que ustedes arreglen la casa, bueno… sí", respondió el padre.

Por temor a más represalias, Torres Pozo rechazó la ayuda de $793 euros, recolectados por personas sensibilizadas con su caso.

"Yo había dicho que en esos momentos estaba un poco perturbado, estaba un poco nervioso, y perturbado, 20 mil cosas y uno así no puede expresarse lo mejor posible", explicó sobre su rechazo inicial a la ayuda.

Una tía del pequeño, Lázara Carrión Blanco, insiste en la necesidad de aceptar esta contribución desinteresada.

"Yo creo que él puede recibir esa ayuda. La ayuda que sea él tiene que recibirla, porque él necesita esa ayuda y es para un niño que incluso tiene problemas, un niño que tiene que tener buena alimentación, un niño que tiene que tener una atención", comentó.

Desde que el niño llegó al hogar de ancianos ha sido llevado en tres ocasiones al hospital La Colonia por problemas respiratorios. Actualmente se encuentra hospitalizado bajo el cuidado del padre.

"Yo lo que lo veo es peor, porque el niñito no se paraba solo, pero tú lo parabas y hacía como para caminar, y se reía. El niño tenía otro semblante, y ahora está flojito. A pesar de su enfermedad, pero yo no lo veo bien", dijo su tía.

Vecinas entrevistadas expresaron su desacuerdo con el tratamiento que las autoridades han dado al caso de Lesiat y su padre.

"Puedo decirles que es un padre con su hijo, muy bueno, un padre excelente", dijo una vecina.

Otra vecina agregó que "eso se llama destruir a una persona, porque eso que le hacen a ese hombre, es para que se enferme de los nervios, para que no sirva ni para el niño, ni para él, ni para nadie".

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