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Pacientes de dengue y cólera lejos del Papa en Holguín


MIles de cubanos infectados de dengue o cólera requieren hospitalización.

La base de datos del departamento provincial de higiene reporta, desde el pasado miércoles, un discreto descenso en la población hospitalizada por cólera y dengue en Holguín.

Para el gobierno cubano, el nivel de precariedad laboral, el índice delictivo, los números que constatan la paupérrima cobertura social de los jubilados, los indicativos de pobreza, el resultado, por simple inspección, de los recortes en la educación y el repertorio de enfermedades (sobre todo las provocadas por deterioro en el control de higiene, epidemiología y salubridad), es información políticamente sensible que se debe ocultar o, cuando menos, maquillar.

Por eso, y debido a la coyuntura epidemiológica que se vive hoy en la isla, todas las instituciones y organismos de la administración central del Estado, el Partido y el Gobierno, trabajan incansablemente para que la próxima visita del Sumo Pontífice sea todo un éxito, y ello incluye camuflar lo que no se puede destapar.

Su Santidad el Papa Francisco ayudó a fraguar el histórico acercamiento entre Estados Unidos y Cuba. Su visita pastoral a La Habana, más su posterior recorrido por la isla, despierta especial interés en todos los sectores del país.

Se trata, sin dudas, de un delicado momento que está calculado con precisión de reloj suizo, para que nadie, empezando por el líder de la santa iglesia católica, ni ninguno de los miembros de la comitiva que le acompañan, incluída la prensa extranjera y los feligreses foráneos, reciban más información que la previamente estructurada.

Ocultar lo feo y vergonzoso para con la propaganda gubenamental cubana es tarea priorizada. La alarma se disparó cuando la comisión iglesia-gobierno diseñó el itinerario de la visita papal.

Inmediatamente después de conocer el recorrido que realizará, el lunes 21 de septiembre, Su Santidad por la provincia de Holguín; tal como establece la Constitución de la República de Cuba para situaciones de desastres con “flash” de urgente, se reunió el Consejo de Defensa, y en coordinación con todas las autoridades competentes de cada rincón holguinero, ordenó realizar un análisis exhaustivo de la situación provincial en materia de salud. Y luego, armados con la evidencia de un caos colosal, más la necesidad de ocultar la responsabilidad que les toca, se elaboraró un plan de acción con directrices específicas; no con el objetivo de solucionar los problemas, sino de encubrir aquello que no se debe mostrar.

La pobreza no se ve cuando es generalizada; pero la sobresaturación de enfermos con cólera y dengue en el Hospital General Vladimir Ilich Lenin de Holguín, saltó como una dinamita en medio de terreno hóstil. Controlar esa inmensa verdad necesita algo más que pintar con lechada las fachadas de las vías por donde se presume pasará la caravana del Santo Padre. Entonces, y para evitar casualidades, también se ordenó ocultar a los pacientes trasladándolos a centros menos accesibes y por supuesto, menos visibles.

Hace aproximadamente un mes, los hospitalizados por dengue están siendo reingresados, sin la asepsia requerida, en salas mal adaptadas de la escuela de enfermería de la provincia, y en las aulas de la antigua escuela de trabajadores sociales. Por su parte, en igual malas condiciones, los contagiados por cólera encuentran una “nueva cama de hospital” en alguno de los cuartos de la vieja casa renal ubicada frente al clínico quirúrgico.

Un cataclismo hipocrático y un derroche de hipocresía gubernamental; no obstante, es bueno saber que, milagrosamente, en ninguno de los casos, el traslado ha implicado la eliminación o pérdida del expediente de los pacientes reubicados; y - según información de allende - la base de datos del departamento provincial de higiene reporta, desde el pasado miércoles, un discreto descenso en la población hospitalizada por cólera y dengue en Holguín.

¿Suerte o desinformación? No sé, porque yo al gobierno no le creo ni cuando dice verdad.

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    Juan Juan Almeida

    Licenciado en Ciencias Penales. Analista, escritor. Fue premiado en un concurso de cuentos cortos en Argentina. En el año 2009 publica “Memorias de un guerrillero desconocido cubano”, novela testimonio donde satiriza  la decadencia de la élite del poder en Cuba.

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