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Oposición y reforma migratoria


De izquierda a derecha, la hija de la fallecida líder de las "Damas de Blanco" Laura Pollán, Laura Labrada Pollán; la líder de las "Damas de Blanco", Berta Soler y la integrante de las "Damas de Blanco en Oriente", Belkis Cantillo participan en un acto or

Muchos opositores cubanos han logrado salir al exterior tras recorrer su propio infierno, amparados en una reforma migratoria decretada por un régimen desgastado...

Hay algo en el proceso cubano que hace recordar La Divina Comedia. En el Canto I,
Dante se extravía "en una selva oscura" porque ha perdido el buen camino. Se siente confundido pero decide seguir adelante con el fin de purificarse y dejar atrás la "selva del error", pero se tropieza con tres bestias que le cierran el paso. Cuando mayor era su desesperación aparece el alma del poeta Virgilio que lo tranquiliza y aconseja, "es menester que sigas otra ruta... si quieres irte del lugar salvaje". En el Canto XXXIV, Dante concluye su recorrido del infierno cuando, "por un agujero vuelve al claro mundo a contemplar de nuevo las estrellas".

A similitud de Dante, muchos opositores cubanos han logrado salir al exterior tras recorrer su propio infierno, amparados en una reforma migratoria decretada por un régimen desgastado, demasiado cerca del abismo, sin otra alternativa estratégica que aliviar la tensión social, la incertidumbre política y la angustia económica. Acaban de descubrir un nuevo mundo donde la ley es aliada del ciudadano, donde el debate público no conduce al martirio, donde la fe no es motivo de condena al ostracismo.

Se sienten impresionados por el fraternal recibimiento del exilio cubano, las invitaciones de centros académicos y la cordial bienvenida de líderes políticos. Les complace confirmar que salvo Cuba y Corea del Norte hay un alto número de pueblos que no comulga con el absolutismo político. Pero en particular les produce una grata sensación compartir con otros, a lo largo de su gira, la oportunidad de "pensar y hablar sin hipocresía". Saben que se trata de una experiencia transitoria, pero están dispuestos a recuperar con entusiasmo el tiempo perdido.

Durante sus giras por el exterior autorizadas astutamente por la cúpula del gobierno, los opositores cubanos estrenan ideas, sugieren opciones, lanzan consignas, pero no esperan una movilización interna en contra del gobierno. Saben, por experiencia propia, que las fuerzas represivas del régimen no van a tolerar nada que se parezca a la protesta del "Maleconazo" en 1994. Lo de ellos es la lucha pacífica y la denuncia de la creciente represión del gobierno como prueba indiscutible de que el régimen no desea una verdadera apertura política.

Las giras de estos opositores son un paso de avance en el lento pero constante fortalecimiento de la sociedad civil cubana, donde se va ensayando el gobierno propio y la toma de decisiones. De hecho, a pesar de su largo aislamiento, marginación, opresión y castigo, la oposición ha elaborado un marco teórico que abarca varias propuestas cruciales en torno a los problemas fundamentales de la nación cubana. Propuestas anunciadas desde hace décadas sin que el gobierno les conceda un espacio, como advierte un artículo del recientemente fallecido economista y ex preso político, Oscar Espinosa Chepe, publicado por el programa de Información Internacional del Departamento de Estado norteamericano, en el que éste denuncia que "Las décadas de opresión a manos de un gobierno centralizado han destrozado la economía cubana. Sin libertad, el pueblo cubano jamás podrá competir en la economía global". Esa libertad económica planteada por Chepe es la misma proclamada en el plano social por Oswaldo Payá Sardiñas a través del Proyecto Varela y el programa "Todos Cubanos" con el fin de llevar a Cuba hacia la reconciliación y el pluralismo político con "una reforma constitucional y una nueva ley electoral".

Sin embargo, alguna que otra alma confinada al Círculo 9 del Infierno de Dante intenta restarle importancia a las giras de los opositores aduciendo que son agitadores o cómplices del exilio histórico en lo relacionado con el embargo económico y la inclusión de Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo. Por tal motivo se acusa de "plattista" y "anexionista" (linduras tradicionalmente utilizadas por los analistas de la seguridad del estado) a los opositores Antonio Rodiles, Yoani Sánchez, Jorge Luis García Pérez "Antúnez", Berta Soler y cualquier otro que se atreva a emitir una opinión independiente. El exilio histórico y la oposición interna no forman un bloque monolítico, algunos apoyan el embargo y otros no sin que ello constituya un riesgo personal, muy distinto a Cuba, donde disentir puede costar muy caro.

Hasta ahora, la oposición interna no ha tenido oportunidad de dialogar con las autoridades cubanas. El propio gobernante Raúl Castro ha reiterado que a él no lo eligieron para restaurar el capitalismo y que las calles son de los revolucionarios, lo cual veta de plano la participación de los opositores en la vida pública nacional por presunta complicidad con Washington. Por consiguiente, resulta muy difícil que los
opositores puedan tener como resultado de sus giras por el exterior un impacto significativo en Cuba, pero si pueden informar a figuras relevantes de la política estadounidense y europea la verdad de lo que ocurre en la isla. Por el momento eso puede parecer muy poca cosa, como pareció en 1983 que Ricardo Bofill y Gustavo Arcos Bergnes, presos en la cárcel del Combinado del Este, en La Habana, decidieran llevar adelante el Comité Cubano Pro Derechos Humanos, precursor de la lucha actual por una sociedad próspera y feliz. Si, hay algo en el proceso cubano que hace recordar La Divina Comedia: el anhelo de un pueblo por salir del infierno.
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