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La buena noticia duró poco


José Antonio Echeverría

De José Antonio Echeverría haber estado vivo aquel 1 de Enero de 1959, jamás Castro habría sometido al pueblo cubano a sus designios.

José Antonio Echeverría
Era una tarde apacible, afuera brillaba un sol soberbio. De la cocina nos llegaba ruido de vajilla y agua. La hermana de Juliancho Garraus, Blanquita, limpiaba la loza del almuerzo mientras mi amigo y yo, sentados en sendos sillones de balance, hablábamos nimiedades, escuchando Radio Reloj sin prestarle mucha atención a las noticias. De pronto la programación se vio interrumpida durante unos segundos. Julián yo nos miramos extrañados. Y de pronto una voz emotiva y alta anunció que acababan de asaltar el Palacio Presidencial de Cuba y que el dictador Fulgencio Batista había sido ajusticiado.

Era trece de Marzo de 1957. Eran aproximadamente las tres de la tarde. La voz era la del presidente de la Federación Estudiantil Universitaria José Antonio Echeverría.
No sabíamos exactamente que estaba sucediendo pero nuestra primera reacción fue de alegría y júbilo. Nos pegamos al radio con desesperación, queríamos saber más. Aunque todo era incertidumbre. Y pocas horas después llegó la triste noticia. Sí, era la voz de él, pero el líder estudiantil acababa de ser crucificado a balazos en la esquina de L y 27, a pocos metros de la escalinata universitaria.

¿Cómo definir a José Antonio?, creo que únicamente José Martí, cuando reseñando a Ignacio Agramonte, dijo de El Bayardo lo que podría haberse dicho de José Antonio, porque “Manzanita”, así le decían sus amigos cariñosamente, también era, “Un diamante con alma de beso”.

Aunque era mayor que yo nacimos en el mismo pueblo, y aunque en distintas épocas, nos sentamos en los mismos bancos del Parque Colón, paseamos los domingos por la Calle Real y patinamos y jugamos trompos en el mismo parque del Ayuntamiento, frente a su casa, de Jenez entre Calzada y Coronel Verdugo. En pueblos pequeños todo se sabe. Y en su trayectoria hay algo curioso: fue en nuestras calles uno más. Aunque remó en el Club Nautico de Varadero y jugo basket en los Caballeros de Colón no se destacó en los deportes ni en política estudiantil en el pueblo como su hermano menor Alfredito, que ocupó el cargo de presidente del Instituto de Cárdenas. José Antonio era tranquilo y pacífico. Quizás solo fue diferente al resto en su solida religiosidad, era católico práctico y eminentemente franciscano. Entonces, en una época de turbulencias y rodeado de un grupo de dirigentes estudiantiles violentos e indóciles, ¿cómo pudo imponerse a todos ellos y ser el líder indiscutible de la de la juventud cubana en la Universidad de La Habana? Considero que no tiene que haber por su carisma que le sobraba, ni por su bravura, en un micro mundo donde todos eran bravos, sino por poseer una fuerza moral interior muy grande.

A José Antonio no lo mataron, él escogió morir. Y avanzó disparando contra las perseguidoras de Batista, uno contra veinte, solo como un Cristo, y esto solo puede entenderse, intentando establecer paralelos, con el idéntico y absurdo final de José Martí en Dos Ríos. Y fueron ambos imprudentes, ni Martí ni José Antonio debieron morir. Y algo que va dirigido a sus sobrinos, de haber estado vivo, Alfredito, su hermano menor, que yo respetaba tremendamente, hubiera muerto abrazado a su hermano porque jamás lo dejo solo a la hora de los hornos.

Han pasado 54 años y todavía recuerdo ese día con dolor y rabia, día que no nos pertenece solo a los que amamos, admiramos y seguimos a José Antonio, sino a todo el pueblo de Cuba, porque aquél casi un niño de 24 años, “tenía adversarios pero no enemigos”, amaba en vez de odiar, en todas sus luchas políticas siempre iba al frente y de cara al sol, y hoy aseguro con absoluta convicción, que de haber estado vivo aquél primero de Enero de 1959, jamás Fidel Castro podría haber sometido al pueblo cubano a sus designios destrozado sistemáticamente todas nuestras instituciones con total impunidad, porque José Antonio, no se lo hubiera permitido.

Este 13 de Marzo del 2012 un grupo de miembros de la Fundación José Antonio Echeverría, amigos y familiares de José Antonio, en un acto organizado por su hermana Lucy, nos reuniremos en una misa de recordación y de tributo a su memoria en la iglesia de San Raymond, a las siete de la noche, en el 3475 SW de la 17 Avenida. Allí estaremos.
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