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ONU y OEA condenan violencia gubernamental en Nicaragua


Los manifestantes exiguen justicia por los más de 300 fallecidos en las protestas contra Ortega en Nicaragua.

La CIDH confirmó que al menos 264 personas han muerto en Nicaragua desde que en abril arrancaron las protestas contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega. Otras organizaciones reportan más de 350 fallecidos.

El Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) condenaron este miércoles la violencia creciente en Nicaragua -que solo el pasado fin de semana causó unos 20 muertos- y pidieron el desarme "urgente" de los grupos "progubernamentales".

La CIDH denunció en un comunicado el deterioro, profundización y diversificación de la represión en Nicaragua en la última semana.

En la segunda semana de trabajo del equipo técnico del Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (MESENI), que llegó a Managua el 24 de junio de 2018, la CIDH observó en terreno nuevas formas de represión contra las personas participantes en las protestas y opositoras al gobierno y una afectación particular en niños, niñas y adolescentes.

La CIDH confirmó este miércoles que 264 personas han muerto en Nicaragua desde que en abril arrancaron las protestas contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega, y que más de 1.800 han resultado heridas.

Según datos de organizaciones humanitarias locales, al menos 351
personas han fallecido
en Nicaragua a consecuencia de la crisis política en el país.

Un hombre deposita ofrendas en una cruz que simboliza las muertes en Nicaragua por las protestas.
Un hombre deposita ofrendas en una cruz que simboliza las muertes en Nicaragua por las protestas.

Mientras tanto, la Conferencia Episcopal de Nicaragua acordó continuar mediando en el proceso de diálogo nacional pese a las agresiones físicas y verbales que sufrieron este lunes.

Ese día, un grupo de agentes parapoliciales irrumpió violentamente en una basílica de la ciudad de Diriamba, 42 kilómetros al sur de Managua, donde agredieron a los obispos, entre ellos el Nuncio Apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag, el cardenal Leopoldo Brenes y el obispo Silvio Báez.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres.
El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres.

Guterres está "muy preocupado" por la violencia en Nicaragua y respalda la mediación de los obispos en busca de una salida pacífica a la crisis en el país, dijo hoy su portavoz.

"Es una situación que (Guterres) ha estado siguiendo muy de cerca y apoya el trabajo hecho por los obispos católicos para un diálogo político", dijo el portavoz, Stéphane Dujarric, en su conferencia de prensa diaria.

Familiares de presos aguardan en el exterior de la cárcel "El Chipote" para entregar alimentos y exigir la liberación de los reclusos.
Familiares de presos aguardan en el exterior de la cárcel "El Chipote" para entregar alimentos y exigir la liberación de los reclusos.

En un comunicado posterior, Dujarric añadió que Naciones Unidas "deplora la pérdida de vidas en las protestas y el ataque contra mediadores de la Iglesia Católica en el diálogo nacional".

"El secretario general reconoce el importante papel de mediación de la Conferencia Episcopal Nicaragüense e insta a todas las partes a respetar el papel de los mediadores, abstenerse del uso de la violencia y comprometerse plenamente a participar en el diálogo nacional para desescalar la violencia y encontrar una solución pacífica a la crisis actual", apuntó el portavoz.

Por su parte, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, consideró "inadmisible" el ataque de paramilitares a la población nicaragüense, que dijo que "ha costado la vida a muchas personas".

Almagro opinó que la violencia como herramienta política "hace perder legitimidad inexorablemente a cualquier propósito ético-político".

(Escrito por Pablo Alfonso, con información de EFE, la CIDH y redes sociales)

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