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EE.UU. a prueba en Cumbre de las Américas


La buena voluntad de la que Obama disfrutó en la cumbre de 2009 en gran parte se habría esfumado.

Medios de prensa internacionales reseñan las presiones a que estará sometido el presidente Barack Obama en la cita de Cartagena.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, hará bien en usar una guayabera para aliviar la temperatura que le rodeará durante la VI Cumbre de las Américas este fin de semana en Colombia, según dice este viernes la publicación electrónica GlobalPost.

Parte de ese calor, señala, irradiará de las usuales fuentes: los gobiernos de izquierda críticos de Washington que integran el ALBA, a cuya cabeza está Venezuela, y que buscan crear “pendencia” en torno al tema de la exclusión de Cuba de la cumbre.

Pero dice que el presidente Obama será también blanco de críticas de parte de sus aliados en la región. “México, Colombia y Costa Rica están insatisfechos con la guerra antidrogas respaldada por EE.UU”, y “Brasil, la potencia suramericana en ascenso, se queja de la política monetaria estadounidense”.

Según GlobalPost, “la buena voluntad de la que Obama disfrutó en la pasada cumbre de Trinidad-Tobago en 2009, en su mayor parte se esfumó, y la que tendrá lugar este fin de semana puede terminar poniendo de relieve la medida en que Washington ya no manda en el que una vez vio como su traspatio”.

El Christian Science Monitor destaca por su parte la autonomía diplomática y económica adquirida por Latinoamérica durante la última década y pone de ejemplo el caso de Colombia, un país en el que EE.UU. ha invertido miles de millones de dólares en la lucha antidrogas.

La publicación dice que Colombia era vista como una nación “atípica” entre los gobiernos que buscaban “una voz más unificada e independiente” para la región, pero su actual presidente Juan Manuel Santos—anfitrión de la VI Cumbre--, en relativamente corto tiempo revirtió las políticas tradicionales del país.

Citando al jefe del Consejo de Asuntos Hemisféricos, Larry Birns, el Monitor apunta que entre esas políticas estaban “una fuerte postura pro-EE.UU., hostilidad hacia Venezuela, apoyo al Plan Colombia (de Washington) como modelo para librar la guerra antidrogas, y políticas de seguridad de línea dura”.

Mientras tanto, la revista The economist se hace eco de un informe difundido esta semana por la institución Diálogo Interamericano que dice que la mayoría de los países latinoamericanos han empezado a ver a EE.UU. “menos y menos relevante para sus necesidades, y con capacidad disminuida para proponer y llevar a cabo estrategias frente a los asuntos que más les preocupan”.

Luego señala que EE.UU. necesita valorar mejor la creciente importancia de América Latina y enumera tres puntos en los que las políticas de Washington lo han puesto, dice, contra “el consenso de los otros 34 gobiernos en el hemisferio”: la inmigración, la guerra contra las drogas, y el embargo al gobierno de Cuba.
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