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Obama autoriza a familias a pagar rescate de americanos secuestrados


Barack Obama ofrece una rueda de prensa sobre las medidas que adopta el Gobierno en respuesta al secuestro de estadounidenses.

EEUU mantiene la posición de no pagar rescates por la liberación de estadounidenses secuestrados por terroristas y hoy Obama subrayó que esa política sigue en pie.

El presidente Barack Obama anunció hoy que su Gobierno podrá comunicarse con los grupos terroristas que tengan a estadounidenses secuestrados en el extranjero y que no procesará judicialmente a ningún familiar de esos rehenes que decida pagar un rescate por su liberación.

Obama reconoció que ha habido fallos en la forma en la que su Gobierno ha lidiado con los familiares de los rehenes estadounidenses en el extranjero, después de reunirse en la Casa Blanca con unos 40 parientes de estadounidenses que estuvieron o están secuestrados en todo el mundo. "Es cierto que ha habido veces en las que nuestro Gobierno, a pesar de sus buenas intenciones, les ha decepcionado. Les he prometido que podemos hacerlo mejor", indicó Obama.

El mandatario anunció una serie de cambios a la política del Gobierno en lo relativo a los estadounidenses secuestrados en el extranjero y a sus parientes, tras completar una revisión que él mismo encargó el año pasado ante las quejas de varios familiares.

Esas críticas se acentuaron a raíz de los casos de los rehenes estadounidenses decapitados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que en el último año ha matado a cuatro norteamericanos: los periodistas James Foley y Steven Sotloff y los trabajadores humanitarios Peter Kassig y Kayla Mueller.

Varios familiares de esos y otros estadounidenses cautivos han calificado de incoherente la asistencia que les aportaron las autoridades y algunos aseguraron haber recibido amenazas de ser juzgados si trataban de pagar un rescate para liberarlos. El Gobierno mantiene desde hace décadas la posición de no pagar rescates por la liberación de estadounidenses secuestrados por terroristas y hoy Obama subrayó que esa política sigue en pie.

"Creo firmemente que si el Gobierno de Estados Unidos paga rescates a terroristas, se arriesgaría a poner en peligro a más estadounidenses y financiaría el terrorismo que estamos tratando de parar", afirmó. No obstante, aclaró que el Departamento de Justicia no va a procesar a ningún estadounidense que decida pagar por su cuenta un rescate por la liberación de su familiar secuestrado, a pesar de que una ley de Estados Unidos tipifica como un crimen la entrega de dinero o ayuda material a organizaciones terroristas.

"Lo último que deberíamos hacer jamás es profundizar el dolor de una familia con amenazas como esas", sostuvo Obama. Matizó también que el hecho de que el Gobierno se niegue a hacer "concesiones" a organizaciones terroristas que retengan a sus nacionales no significa que no pueda comunicarse con esos grupos, en especial para ayudar a las familias.

"Cuando sea apropiado, nuestro Gobierno puede asistir a esas familias y a los esfuerzos privados (para liberar a los rehenes) en esas comunicaciones, en parte para garantizar la seguridad de los miembros de la familia y asegurar que no se les defrauda", explicó.

Hay más de 30 estadounidenses secuestrados hoy en todo el mundo, según explicó la asesora de Obama para seguridad nacional y antiterrorismo, Lisa Monaco, en una conferencia de prensa.

Entre las medidas anunciadas hoy, y emitidas mediante una orden ejecutiva que no requiere la aprobación del Congreso, está también la creación de un centro de coordinación de la respuesta a la toma de rehenes, con sede en el Buró Federal de Investigaciones (FBI). Ese centro contará con una persona "dedicada a coordinar el apoyo que las familias obtienen del Gobierno" y, según Obama, nombrará pronto a un "enviado especial presidencial para asuntos de rehenes", centrado en "liderar los esfuerzos diplomáticos con otros países" para lograr la liberación de esos estadounidenses.

El anuncio de Obama ha suscitado críticas de algunos republicanos, entre ellos el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, que consideran que las consecuencias serán las mismas si las organizaciones terroristas reciben un rescate de las familias que si lo hubieran obtenido del Gobierno.

"Durante más de 200 años, hemos tenido una política de no pagar rescates y no negociar con terroristas. Lo que me preocupa es que al levantar este principio se ponga en peligro a más estadounidenses, aquí y en el extranjero", indicó Boehner a periodistas.

Las nuevas medidas tampoco han satisfecho a todos los familiares de rehenes, que en algunos casos siguen irritados por el hecho de que Obama hiciera una excepción a su política de no negociar la liberación de rehenes en el caso del sargento Bowe Bergdahl. Retenido por los talibanes en Afganistán, Bergdahl fue liberado en mayo de 2014 tras una negociación en la que Estados Unidos entregó a cambio a cinco presos de Guantánamo (Cuba), una excepción que Obama ha justificado al alegar que el sargento era un prisionero de guerra.

Elaine Weinstein, cuyo esposo Warren fue accidentalmente asesinado en un ataque de dron de Estados Unidos en abril cuando le retenía Al Qaeda, dijo hoy en un comunicado que el Gobierno no debería hacer esas distinciones entre los rehenes "basándose en su trabajo".

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