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NYT: regreso de la Guerra Fría entre EEUU y Rusia


The New York Times.

Moscú podría estar tratando no de espiar, sino de sabotear las comunicaciones submarinas en Occidente. En otras palabras, de cortar los cables.

Estados Unidos encendió las alertas tras el provocador viaje el mes pasado del barco espía ruso "Yantar" desde Rusia hasta Cuba, pasando por delante de la costa Este de Estados Unidos,

El "Yantar" es un navío de la clase Balzam, construido en la década de los ochenta, cuyas enormes antenas en el puente dejan poco espacio a la imaginación acerca de para lo que sirve.

Según fuentes de la Armada estadounidense citadas por el diario The New York Times, el "Yantar" tiene dos minisubmarinos que pueden alcanzar cables submarinos a varios kilómetros de profundidad. Y la zona por la que ha viajado el buque tiene una enorme concentración de esos cables.

Ahora bien, la hipótesis que plantea el diario estadounidense, citando a altos cargos del Departamento de Defensa de EEUU, es más seria: Moscú podría estar tratando no de espiar, sino de sabotear las comunicaciones submarinas en Occidente. En otras palabras, de cortar los cables.

Dado que algunos de ellos están a miles de metros de profundidad, siempre sería difícil detectar, primero, dónde se ha producido el corte y, después, quién ha sido el responsable. Y la reparación o sustitución de estos cables es asimismo tremendamente compleja y cara.

Otra posibilidad es que el barco espía "Yantar" tenga la capacidad de recoger información que pasa por los cables.

Eso, en realidad, no es nuevo. En 1996, entró en servicio el submarino nuclear estadounidense "Jimmy Carter", del que se dice que tiene esa capacidad y que está especializado, más que en misiones de combate, en espionaje. El "Jimmy Carter" también está en función de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, según sus siglas en inglés) y coloca aparatos que "escuchan" la información que pasa por los cables.

"El nivel de actividad es comparable a lo que vimos en la Guerra Fría", asegura un diplomático europeo de alto rango en referencia al accionar de los rusos.

Un aliado de la OTAN, Noruega, cuestiona el incremento de la presencia militar rusa por lo que ha pedido a sus vecinos ayuda en el seguimiento de submarinos rusos.

El almirante James Stavridis, ex alto comandante militar de la OTAN y ahora decano de la Escuela Fletcher de Derecho y Diplomacia, dijo en un correo electrónico la semana pasada que "este es otro ejemplo de un régimen altamente asertivo y agresivo aparentemente interesado en alcanzar un nivel en el uso de herramientas de intimidación y espionaje similar al de la Guerra Fría, aunque ahora con un alto grado de perfeccionamiento técnico ".

Las operaciones son consistentes con el proceder de una Rusia que amplia las operaciones militares en lugares como Crimea, Ucrania oriental y Siria, donde el presidente Vladimir V. Putin ha tratado de demostrar una alta eficacia combativa.

"El riesgo aquí es que cualquier país podría causar daños en el sistema y hacerlo de una manera que es completamente encubierta, sin tener un buque de guerra con un equipo de corte de cable justo en la zona", dijo Michael Sechrist, ex director del proyecto para Harvard-MIT, proyecto de investigación financiado en parte por el Departamento de Defensa.

Lo que más preocupa a los planificadores del Pentágono es que los rusos parecen estar buscando las vulnerabilidades a mucha mayor profundidad, zonas donde los cables son difíciles de controlar, vigilar, encontrar y reparar.

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