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"Nunca conocí a mi abogado"


Haydée Gallardo, Dama de Blanco, acusada de desacato por reclamar leche para los niños.

El matrimonio de Haydée Gallardo y Ángel Figueredo, con dos hijos, fue separado por la policía política durante 7 meses. Ahora vuelven a reunirse debido al descongelamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Están en la lista de los 53 prisioneros políticos que el gobernante Raúl Castro entregó a la parte norteamericana como señal del cumplimiento de acuerdos recientes, algo que se prevé sean los primeros pasos para democratizar la isla. Pero vamos atrás, cuando esta pareja (51 años ella y 53 él) fue encarcelada en prisiones distantes y hostigada con amenazas de prisión también para sus dos hijos.

Haydée Gallardo, Dama de Blanco, lo ha contado para el programa Contacto Cuba de Radio Martí, con un dolor todavía a flor de piel, sin rencor pero aguantando esa voz que por momentos se resquebraja: Se hace necesario la denuncia, la narración oral de lo que sucedió dentro de la cárcel durante este tiempo, un episodio larguísimo que ni ella misma se cree puede haber sucedido a alguien que solo pidió en la calle "leche para los niños".

Es una pesadilla. Para ellos no existen compensaciones monetarias, ni un psicólogo especializado en temas de aislamiento sostenido, ya no una suma importante (unos dos millones de dólares) con que indemnizó el Gobierno norteamericano al subcontratista Alan Gross, cautivo en Cuba también injustamente.

No, no se trata de eso. El caso es que los que están liberando ahora y mucha gente ni siquiera conoce, son personas decentes y sencillas, que fueron a dar a un ambiente hostil donde el tiempo iba pasando muy lentamente sin noticias de que pudiera llegar la justicia. La justicia nunca llegó. Ellos están afuera debido a un canje de prisioneros.

Haydée Gallardo contó a la radio que fue enviada a la Prisión para Mujeres de Occidente, conocida como El Guatao, donde alrededor de 700 almas están recluidas injustamente, según sus palabras.

–Todo es muy sufrido allí, un terror –dijo–, y agregó que en todos los sentidos de orden interior le da una calificación de cero a esa cárcel.

–En todo ese tiempo –siete meses y 13 días– nunca llegué a conocer a mi abogado. Nunca tuve su nombre. No nos hicieron juicio; no tuvimos instrucción penal –aseguró en el programa de radio, desde Marianao, en la capital cubana.

Y continuó narrando la presión psicológica a la que fue sometida, tanto ella como su marido:

–Cada vez que se presentaba un oficial de la Seguridad del Estado (policía política) me amenazaba con encarcelar a mis hijos. Pero a mi ideología no la pudieron doblegar. Tengo la esperanza y la fe de que algún día el régimen de los Castro dejará el poder –concluyó.

Por su parte, Ángel Figueredo Castelló, su esposo, estuvo confinado en Valle Grande, en la periferia de La Habana. A él le costó más controlar la voz durante la entrevista. Las emociones eran demasiado fuertes cuando tuvo que recapitular la separación de su esposa.

–Mi vida separado de ella fue muy dura. No tuvimos visitas conyugales. Yo tenía una línea roja en mi tarjeta de preso que impedía los desplazamientos del penal. Aunque al fin juntos, sigo preso todavía. Me han impuesto una "medida cautelar" que controla mis movimientos –comentó, como decíamos, con la voz rajada.

Ángel estuvo preso anteriormente (en 1987) por una figura jurídica que a cualquier persona no cubana le parecería surrealista: "Tentativa de salida Ilegal del país". Entonces, cumplió entre rejas un año y cuatro meses.

La pesadilla, siempre por motivos políticos, rondó a esta familia. Hasta que el jueves 8 de este mes volvieron a reunirse todos. Haydée agradeció al Gobierno de Estados Unidos su liberación.

Seguirá en las calles reclamando cosas tan básicas en otros países como libertad de expresión y de movimiento. Sus hijos y su marido la apoyan.

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    Jorge Ignacio Pérez

    Nació en La Habana en 1965. Luego de ser tanquista en el servicio militar obligatorio, se graduó en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana, en 1992. Trabajó como redactor y fotógrafo de prensa, columnista de teatro y editor en varias publicaciones de la isla. En 2001 se exilió en Barcelona, hasta el año 2012 en que se afincó en Miami, donde reside actualmente. Fue editor del portal on line de asuntos cubanos Cubanet.org. Desde 2007 lleva el blog personal Segunda Naturaleza. Además del libro de memorias Historias de depiladoras y batidoras americanas (Neo Club Press Ediciones, 2014), tiene otro inédito titulado Pasajeros en tránsito.

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