El régimen de Nicaragua ha dejado por fuera de su planificación de ejercicios militares del primer semestre 2027 a militares cubanos y venezolanos. Así se evidencia en el decreto presidencial número 13-2026 firmado por los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, en el que autorizan el ingreso a Nicaragua de efectivos militares, naves y aeronaves de ejércitos extranjeros.
El decreto, publicado en la Gaceta oficial el 29 de octubre pasado, señala que, como parte de la planificación de ejercicios militares con “fines humanitarios” para el primer semestre de 2027, ingresarán a territorio nicaragüense efectivos de los ejércitos de Rusia, China, México, Estados Unidos y de la Conferencia de Fuerzas Armadas de Centroamérica (CFAC) pero no así los de Cuba y Venezuela.
Esta es la primera vez desde 2020 que el personal militar cubano y venezolano no aparece en las autorizaciones de ingreso a territorio nicaragüense que habitualmente se aprueban semestralmente.
Consultado sobre este tema, el especialista en seguridad, defensa y relaciones internacionales Guillermo Pacheco señaló que esta exclusión de fuerzas cubanas y venezolanas en la programación de 2027 “es significativa, pero no parece constituir una ruptura ideológica o política definitiva”.
“Es probable que se trate de una medida táctica para reducir la visibilidad del eje militar ALBA conformado por Nicaragua, Cuba y Venezuela para evitar mayor escrutinio internacional y sanciones” apuntó el especialista.
Utilidad operativa sobre la lealtad simbólica
Para Pacheco “todo indica que es una medida temporal y reversible, condicionada a la coyuntura”. Recordó que los decretos se renuevan cada semestre por lo que “si la situación en Cuba o Venezuela se estabiliza o si Managua necesita nuevamente ese tipo de intercambios simbólicos o de inteligencia, es factible que regresen”.
El también director de Asuntos Internacionales y profesor en el Security College de EE.UU., detalló a Martí Noticias que la decisión de Managua “muestra más pragmatismo y gestión de riesgos que divorcio ideológico”. Según su análisis, “el régimen orteguista prioriza la utilidad operativa sobre la lealtad simbólica cuando las condiciones de los aliados se deterioran”.
Precisamente, para el analista político nicaragüense Eliseo Núñez, “Cuba no tiene actualmente recursos para movilizarse y también podría estar evitando asociarse con Nicaragua porque el intercambio militar puede servir de detonante para una acción de Estados Unidos en contra de Cuba y no por Nicaragua precisamente sino por toda la conexión con China y con Rusia”.
Consolidación del vínculo con Rusia y China
Mientras el régimen sandinista reduce o pausa el intercambio con La Habana y Caracas al mismo tiempo consolida a Rusia como su socio militar más relevante, con una autorización para ingreso al país de 180 efectivos rotativos para el primer semestre de 2027 (alcanzando una cifra de 2.200 desde 2020). China también queda incluida en el nuevo decreto presidencial, aunque sin cifras detalladas sobre el personal que llegaría al país.
Al respecto, Núñez explicó a Martí Noticias que Nicaragua está consolidando su relación con ambos países y recordó que “en el caso de China en los próximos meses le va a proveer a Nicaragua de un sistema de reconocimiento biométrico facial, huellas digitales y de pupilas para permitir el control ciudadano de todos los nicaragüenses”. Agregó que “ellos lo van a vender como una modernización del sistema de registro electoral, pero realmente lo que persigue es mantener un control total de la población”.
En cuanto al vínculo con Moscú, el analista nicaragüense destacó que “la relación militar con Rusia es total. “Ellos están amarrados con Rusia en todo: armamento, entrenamiento e incluso dando asesoría a la estructura militar y de seguridad de Nicaragua” y aseguró que “Rosario Murillo obedece más a las asesorías rusas que las asesorías propias de Nicaragua”.
“Diluir la percepción de alineamiento” con Moscú y Pekín
De acuerdo con Pacheco “Managua profundiza su alineamiento con potencias autoritarias extra-regionales que compiten con Estados Unidos. Rusia obtiene una presencia operativa en Centroamérica (puerto, aire y tierra), mientras China avanza en su proyección militar suave”.
“Este alineamiento reduce el margen de maniobra de Nicaragua frente a Washington y eleva el costo de eventuales sanciones o presiones” advirtió el especialista en seguridad y defensa.
Agregó que “al incluir también en las autorizaciones de ingreso a México, EE.UU. y fuerzas centroamericanas (CFAC) bajo el mismo paraguas humanitario que señala el decreto presidencial, el régimen busca equilibrar o diluir la percepción de alineamiento exclusivo con Moscú y Pekín”. Sin embargo, Pacheco destacó que “el volumen y la profundidad de las autorizaciones a Rusia en cuanto a fuerzas especiales, patrullajes y comunicaciones muestran dónde está el verdadero peso de las relaciones militares”.
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