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Naufraga embarcación con 23 cubanos en el Golfo de Guacanayabo


Aunque pocos huyen en balsas o embarcaciones rústicas por la costa norte de Cuba, todavía es considerable el número de balseros y lancheros por la costa sur, buscando Islas Caimán y Centroamérica.

Los guardafronteras los trataron de hundir, y luego no respondieron a una llamada de auxilio. Hay muertos y desaparecidos, relató activista del CID que iba a bordo.

La tragedia se escenificó en el Golfo de Guacanayabo en la zona del Cayo Rabiahorcado --costa sur de Cuba-- el pasado domingo 1ro de septiembre. Después de varios días de detención en un calabozo Mirja Naranjo Yancy Ortiz, activista de Cuba Independiente y Democrática en Manzanillo y ex campeona nacional de softball, relató la experiencia a sus compañeros de la organización:

Lo que a las tres de la madrugada del domingo 1ro de septiembre empezó como un escape hacia la libertad lleno de esperanza, se convirtió en una terrible pesadilla. A las 8 de la noche la lancha en la que desde por la mañana huíamos de Cuba 26 personas sufrió un daño en su casco y comenzó a hundirse.

Por un teléfono pudimos pedir ayuda a nuestra familia en Manzanillo y ellos desesperados fueron a las oficinas de Guardafronteras de la ciudad a rogar que enviaran una unidad a rescatarnos.

Se negaron alegando que tenían prohibido salir a buscar a nadie de noche. Eso es mentira, cuando quieren perseguir a alguien lo hacen a cualquier hora. Lo que no sabían nuestros familiares es que una lancha rápida de los guardafronteras nos había tratado de hundir dos veces durante ese día.

El bote se hundía y doce de nosotros -dos éramos mujeres- nadamos aterrorizados en la oscuridad. Pasaban las horas y el tiempo parecía no tener fin hasta que encontramos una boya, a la cual nos colgamos. Por la madrugada muy juntos tratábamos de darnos calor y hacíamos turnos para que el más agotado subiera a la parte de arriba.

Pasaba el tiempo y no escuchábamos el sonido de ningún motor, nos dimos cuenta que estaban dejando que nos ahogáramos y así no quedarían testigos.

Otro grupo se agarró de cualquier cosa que flotara para no hundirse, posiblemente fueron tres de este grupo los que murieron ahogados. Ya hay un cadáver identificado y dos desaparecidos.

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Un tercer grupo de cuatro personas o más se agarraron a un tanque y dos días después todavía flotaban al sur de Camagüey. Nos cuentan de lamentos en la noche, de voluntad, de alucinaciones y de resignación.

Un bote de pescadores los vio y avisó a los guardafronteras. Las órdenes que les dieron a los pescadores fueron que no los subieran a bordo sino que les tiraran salvavidas y que los dejaran. No les importaba lo que les pasara y no los estaban buscando. Cuando los pescadores insistieron diciéndoles por radio que estaban en muy mal estado les permitieron darles asistencia.

Todavía por la mañana no estaban buscándonos, fueron unos pescadores en el bote “Dos abuelos” quienes nos vieron en la boya donde estábamos. Recogieron a las dos mujeres y les dejaron agua a los demás.

Camino a Manzanillo encontramos a dos compañeros y a un cadáver flotando. Los pescadores sólo recogieron a los dos vivos porque tenían temor de buscarse problemas con los guardafronteras. Nos llevaron hasta Manzanillo donde a mí me detuvieron y me llevaron presa para Bayamo. No me atendieron una herida que ya estaba infectada.

Por la madrugada del domingo habíamos salido de un punto en el río Cauto hacia el Golfo (de Guacanayabo). Una lancha rápida de los guardafronteras nos detectó y trató de detenernos, les gritamos que estábamos dispuestos a morir pero que no regresaríamos.

Entonces la lanzaron a toda velocidad contra nosotros para hacer olas tan grandes que casi nos viraban. Lo hicieron primero en el río y cuando salimos al mar como a las tres de la tarde en un lugar que se llama la Cucharilla lo hicieron dos veces más con la misma intención. Teníamos todo grabado, pero nos decomisaron los teléfonos.

Cada uno huía de Cuba por una razón diferente, pero en resumen a todos nos asfixiaba el régimen. Yo prefería morir en el mar que seguir viviendo en una cárcel, tenía una licenciatura pero no me daban trabajo y me vigilaban y perseguían por cualquier cosa.

Todavía hay varios detenidos porque quieren responsabilizar con los muertos a quienes organizaron el escape. Cuando se les avisó, ellos pudieron haber llegado a tiempo al lugar pero no lo hicieron, y ahora viene el castigo contra los que tratamos de escapar y la evasión de la responsabilidad de la dictadura por el crimen que no pudieron consumar contra todos nosotros.

(Publicado originalmente en el portal de Cuba Independiente y Democrática)

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