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Nadadora australiana busca unir a nado Cuba y EEUU


La nadadora australiana Chloe McCardel.

Chloe McCardel, de 29 años, se propone tirarse al mar el próximo miércoles para cruzar sin jaula los más de 161 kilómetros que separan a ambos países.

La nadadora australiana Chloe McCardel se propone desafiar la naturaleza, las medusas, los tiburones y sus propios límites físicos cuando se lance en aguas abiertas y sin protección para unir a nado Cuba con Florida en los próximos días.

"Es el maratón se mayor repercusión para un nadador de larga distancia, y los nadadores quieren venir aquí y ser los primeros en lograrlo", expresó McCardel el lunes en entrevista exclusiva con The Associated Press a través de un intérprete. "Es muy importante, es como ganar una medalla de oro o un premio".

Vestida con una sudadera y un pantalón corto blancos, la sonriente y expresiva joven de 29 años contó sus sueños y esperanzas sentada en la terraza del Club Náutico de la Marina Hemingway en esta capital, adonde llegó el domingo en la tarde.

McCardel se propone tirarse al mar el próximo miércoles para cruzar sin jaula los más de 161 kilómetros (100 millas) de mar que separan a Cuba de Estados Unidos, una hazaña que hasta la fecha muchos intentaron como la legendaria estadounidense Diana Nyad o Penny Palfrey, el pasado año, pero ninguna completó sin jaula. La australiana Susan Maroney lo hizo en el año 1997 pero con una jaula de protección.

Además de la proeza deportiva McCardel, quien realiza su primera visita a Cuba, expresó su deseo de alentar a la gente a conocer la isla. "Por lo que he visto en menos de 24 horas, creo que Cuba es un país muy hermoso y quisiera alentar a la gente a venir aquí como turistas".

Un equipo integrado por 32 personas entre meteorólogos, médicos y entrenador acompañarán a McCardel durante la travesía en dos barcos y dos canoas con barras electrónico magnéticas para espantar a los tiburones. La nadadora calcula un estimado de 55 a 65 horas para realizar la travesía, aunque precisó que todo depende mucho de las corrientes y de las condiciones del mar.

La alimentación durante el recorrido es un punto esencial: McCardel explicó que aproximadamente cada 30 minutos tomará medio litro de una bebida energizante para hidratarse y alimentarse.

La nadadora vive en la ciudad australiana de Melbourne, donde cuando era adolescente practicó natación durante cinco años y triatlón otros dos años. Lleva seis años nadando distancias largas, en el año 2010 triunfo en los 46 kilómetros del maratón de Manhatan, en tanto en seis oportunidades cruzó el Canal de la Mancha.

Para convertirse en la primera atleta en nadar desde la costa cubana hasta la Florida McCardel entrenó durante los últimos seis meses en Melbourne, unos 60 a 90 kilómetros por semana. Después estuvo seis días en Florida entrenado dos a tres horas diarias.

La expresiva australiana destacó lo importante de mantener la mente positiva cuando se encuentre tantas horas nadando sola en el mar sin ver ni oír a nadie.

"Debo tener siempre pensamientos positivos y optimistas. Visualizaré la meta, lo asombrada y feliz que me sentiré al caminar hacia la orilla", dijo McCardell. "También pienso en la gente en Australia y en todo el mundo que me apoyó, en esa energía positiva. Pienso en mi brazada, que debe ser precisa y hermosa, y también trato de estar serena, de meditar".

McCardel junto a su esposo creó una fundación contra el cáncer después que su madre enfermó y se recuperó de un cáncer de mama cuando la joven tenía 14 años. Así busca apoyar a todas las personas con esa enfermedad y ayudar en las investigaciones contra ese mal.

"No soy especialista en cáncer, no tengo formación como médica, pero he aprendido que llevar una vida sana, hacer ejercicio y comer bien puede ayudar a prevenir el cáncer", dijo McCardel, y añadió que al finalizar su maratón estará pensando "en mi madre, pero también en otra gente que padece cáncer".

McCardel, graduada universitaria de Sociología y Arte, en su país trabajó en varias oportunidades como salvavidas en una piscina.

En mayo de 1997 la australiana Maroney se convirtió, a los 22 años, en la primera y hasta ahora única persona en cruzar nadando el estrecho de la Florida desde Cuba, pero lo hizo protegida por una jaula.
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