Lo que ha sido anunciado por el Ministerio de Salud Pública de Cuba como un plan de contingencia ha sido el día a día enfrentado por médicos y pacientes desde hace décadas, dijo a Martí Noticias un trabajador de ese sector.
El ministro José Ángel Portal Miranda al anunciar las medidas que limitan los servicios de salud en la isla se refirió al contexto del agravamiento de la crisis energética, tras la decisión de la Administración Trump de sancionar a quienes suministren petróleo a Cuba.
El plan del MINSAP incluye la reducción de personal en instituciones médicas para disminuir la movilidad, la búsqueda de una menor estadía hospitalaria y la implementación de consultas a distancia. Asimismo, se informó la suspensión o disminución drástica de las cirugías electivas o programadas, garantizando únicamente las intervenciones de urgencia y emergencia, además de potenciar el uso de la medicina natural y la reactivación del consultorio médico de la familia.
Sin embargo, para el doctor Renato Sánchez, médico cubano recién emigrado a Europa, estas disposiciones son de larga data.
“A ver, es que eso ya pasó. Eso ha pasado muchísimas veces en Cuba, muchísimas veces se han hecho solo cirugía de urgencia... las electivas se han pausado. Yo recuerdo que en el 2000 por allá también fue así... se ha manejado en múltiples ocasiones en Cuba con déficit de anestesia o por múltiples problemas”, explica el facultativo a Martí Noticias.
En opinión del doctor, la pausa en las cirugías electivas no causará un impacto notable en la población porque es algo que se viene repitiendo; menciona que, por ejemplo, para una operación de hernia en Cienfuegos, si el paciente no conseguía sus propios recursos como la malla y el bulto quirúrgico, la espera podía ser de años, provocando que el caso terminara en una cirugía de urgencia cuando la hernia se estrangulaba.
Respecto a la directiva de reducir al mínimo el uso de equipos de alto consumo como tomógrafos o rayos X para priorizar el método clínico, el doctor Sánchez relata que el acceso a diagnósticos por imagen siempre ha sido limitado.
“Los diagnósticos por imagen en Cuba nunca han sido tan accesibles... Yo veía alrededor de 100 pacientes diarios y tenía 5 rayos X para hacerlo”, recuerda sobre su experiencia en un policlínico de urgencias.
Sánchez describe que, ante la falta de placas, los médicos debían diagnosticar fracturas mediante la palpación y la evaluación del dolor del paciente, calificando de "horror" el tener que trabajar sin recursos adecuados. Además, precisa que en su provincia, Cienfuegos, realizarse una tomografía era una "utopía" debido a las constantes roturas del equipo y que, en sus años de estudiante, los casos debían pasar por un “comité de tumores” para decidir qué paciente era el elegido para ser trasladado en ambulancia a otra provincia para hacerse el estudio.
El galeno enfatiza que el problema más grave no es la falta de tecnología, sino la carencia de medicamentos básicos y reactivos de laboratorio.
"En los centros de salud ya no se realizan estudios complejos de anemia ni pruebas de hormonas tiroideas, incluso algo tan básico como la hemoglobina, los laboratorios simplemente calculan, te dan el hematocrito y tú calculas a través del hematocrito una aproximación”, explica.
Sobre el cuadro básico de medicamentos, alerta sobre el peligro para los pacientes con enfermedades crónicas: “Los hipertensos en Cuba se ven saltando de terapia constantemente... muchas veces los hipertensos y los cardiópatas están sin medicarse porque no está la medicina. Y estas enfermedades crónicas descompensadas traen consigo las complicaciones y las cardiopatías son la primera causa de muerte”.
Frente al argumento oficial que señala al embargo como el principal responsable de las carencias, el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, ofreció una perspectiva distinta esta misma semana en entrevista con la cadena Telemundo. El diplomático desestimó que las sanciones impidan el abastecimiento básico, declarando: “El embargo no pone ninguna restricción en comida, el embargo no pone ninguna restricción en medicina. Cuba puede hacer comercio con cualquier país del mundo y lo hace”
Finalmente, el doctor reflexiona sobre el deterioro del sistema de salud vinculado al desgaste de los profesionales y el daño en el tejido social.
Sánchez advierte que, aunque la falta de diagnóstico es grave, el impacto es peor cuando se combina con la situación personal del médico: “Creo que el daño en el tejido social, sumado a la falta de recurso, puede hacer un poco más daño... después de 30 horas de apagón, sin recursos en la casa, si eres de un municipio y tienes que viajar al hospital provincial y sin transporte que no tienes ni en qué viajar”.
Para el médico cienfueguero, la actual crisis de mortalidad en grupos de 50 a 65 años es un reflejo de este colapso acumulado, donde la falta de medicinas esenciales para tratar enfermedades crónicas e incluso mentales causa un daño irreversible que supera cualquier medida de ahorro energético anunciada por el ministerio.
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