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Miles de musulmanes rezan en el penúltimo adiós a Mohamed Ali


Mohamed Ali, el deportista y hombre que fue inspiración para los demás

En teléfonos y pantallas de todo el mundo, miles se unieron al servicio a la distancia a través de internet, para ver el tradicional ritual funerario para homenajear a uno de sus héroes.

Miles de musulmanes llegados del mundo entero rezaron juntos delante del ataúd de la leyenda del boxeo Mohamed Ali, este jueves en una tradicional ceremonia funeraria celebrada en su ciudad natal, en el corazón de Estados Unidos. Unas 14.000 personas pasaron por el jenazah, que significa funeral en árabe, en el complejo donde el ex campeón del mundo de peso pesado derrotó a Willi Besmanoff el 29 de noviembre de1961 en su última pelea en Louisville.

Conforme los fieles entonaban una oración musulmana al unísono, dignatarios y fieles se unieron hombro con hombro para rendirle tributo a un hombre que utilizó su estatus de celebridad para buscar la paz entre las razas, las religiones y las culturas.

En teléfonos y pantallas de todo el mundo, miles se unieron al servicio a la distancia a través de internet, para ver el tradicional ritual funerario para homenajear a uno de sus héroes.

Los funerales comenzaron con una plegaria musulmana, abierta a todos, recordando la espiritualidad del triple campeón mundial, muerto el viernes pasado a los 74 años en un hospital de Phoenix, Arizona, después de luchar durante más de tres décadas contra la enfermedad de Parkinson.

"Damos la bienvenida a los musulmanes, damos la bienvenida a los miembros de las demás religiones. Acogemos a los policías, a nuestras hermanas, a nuestros ancianos y a nuestros jóvenes", dijo el imán Zaid Shakir, que presidió la ceremonia.

Bautizado como Cassius Clay al nacer en un barrio negro de Louisville en 1942, en la época de la segregación racial, el boxeador se hizo musulmán en 1964, cambiando su nombre por Mohamed Ali. Esta conversión dejó estupefacto a Estados Unidos.

El líder la organización musulmana afroamericana Nación del Islam, Louis Farrakhan (c) a su llegada para el comienzo de la ceremonia por el rito islámico.
El líder la organización musulmana afroamericana Nación del Islam, Louis Farrakhan (c) a su llegada para el comienzo de la ceremonia por el rito islámico.

Numerosos dignatarios islámicos se encontraban presentes, así como el presidente turco Tayyip Erdogan. También Louis Farrakhan, dirigente de la organización Nación del Islam, y el pastor Jesse Jackson, gran militante de los derechos civiles. Cada uno de los presentes tenía un motivo para homenajear al gigante negro, ya fuera por sus combates épicos o por su lucha contra la desigualdad y el racismo.

"Tenía 12 o 13 años y miraba los combates de boxeo de Mohamed Ali por la televisión. Todo el mundo iba a una casa en Dakar, había al menos sesenta personas delante de una pequeña pantalla en blanco y negro", recuerda Babacar Gaye, un senegalés de 54 años que reside en Estados Unidos.

El féretro de "El más grande", cubierto de una tela bordada con versos sagrados, se situó en el fondo del inmenso hall del Centro de Exposiciones de Louisville. Los fieles utilizaron incluso sus codos para aproximarse lo más posible a Ali, celulares en mano para realizar fotos, antes del comienzo de la ceremonia.

Los musulmanes rezaron en filas, los hombres de un lado y las mujeres detrás, ataviadas con un velo. A los no musulmanes se les pidió que se retiraran un poco y que rezaran, cada uno a su manera.

Primero recitaron la primera sura del Corán, que rinde homenaje a Dios al pedirle que sirva de guía. Los creyentes dedicaron después una plegaria a los profetas Mahoma y Abraham y, a continuación, pidieron por el reposo del alma de Mohamed Ali e hicieron llamadas a la misericordia.

El reverendo y líder de los derechos civiles, Jesse Jackson (c), sostiene un cuadro con la imagen de su amigo el legendario campeón de boxeo Mohamed Alí.
El reverendo y líder de los derechos civiles, Jesse Jackson (c), sostiene un cuadro con la imagen de su amigo el legendario campeón de boxeo Mohamed Alí.

La ceremonia concluyó con un deseo de paz universal. Para millones de musulmanes en el mundo, Mohamed Ali simboliza mejor que nadie el verdadero rostro del islam, pacífico y tolerante. "Ha sido extraordinario ver a todas estas nacionalidades, culturas, razas y religiones juntas en este momento triste. Es realmente una fuente de inspiración", comentó a la salida Makeeba Edmund, una funcionaria municipal de Louisville.

El viernes en la mañana se desarrollará la segunda parte de las exequias, con una larga procesión de la carroza que transportará el ataúd de Mohamed Ali por la ciudad.

El trayecto de 30 km recorrerá los sitios emblemáticos de la historia del hombre coronado como el "deportista del siglo XX": su casa de la infancia, el museo en su honor, el Centro del Patrimonio Estadounidense Africano, que describe la vida de los negros de Kentucky, y el bulevar Mohamed Ali. Los restos del gigante, que trascendió al mundo del boxeo gracias a su lucha por los derechos civiles, serán llevados luego al cementerio.

Su entierro, en presencia de los hijos de Ali, será íntimo, con el actor Will Smith y el excampeón del mundo de boxeo Lennox Lewis cargando el ataúd con otras seis personas. Will Smith interpretó a Mohamed Ali en la película de Michael Mann "Ali", estrenada en 2001, papel que le valió una nominación al Oscar como mejor actor.

Un "mecenas generoso", cuyo nombre no ha sido revelado, prometió recubrir de pétalos de rosas el camino final hacia la tumba. El último momento solemne de los funerales será una ceremonia de homenaje que congregará a jefes de Estado, dignatarios y otras 15.500 personas en un salón deportivo de Louisville.

El expresidente Bill Clinton y el comediante Billy Cristal pronunciarán allí algunos de los discursos fúnebres.

Barack Obama, que no acudirá al funeral, describió a Ali como un "héroe personal" desde que coincidió con él en la graduación de su hija Malia.
Pero el presidente estadounidense publicó un video el jueves con dos regalos que le hizo el boxeador, un libro de fotografías y un par de guantes, que le acompañan desde que entró en la Casa Blanca.
"Esta semana perdimos a un icono", dijo Obama en un mensaje en Facebook. "Una persona que pienso que liberó la mente de los afroamericanos al hacerles ver que podían estar orgullosos de quiénes eran".
"Crecí viéndole (...) Los increíbles gestos de amor y apoyo que me mostró son algunas de las bendiciones de mi vida".

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