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Falleció B.B. King, la leyenda del "blues"


B.B. King durante un concierto en la 43 edición del Festival de Jazz de Montreux en Suiza.

Rey indiscutido del "blues", fue un modelo para decenas de guitarristas como Eric Clapton, Jimi Hendrix, John Mayall y Keith Richards.

"El Rey del Blues", B. B. King, falleció el jueves en su casa de Las Vegas, a los 89 años de edad.

El precursor de la preeminencia de la guitarra y las descargas blues en la música popular murió de forma tranquila mientras dormía, a las 9:40 de la noche, indicó su abogado Brent Bryson.

Durante la mayor parte de una carrera de más de 70 años, Riley B. King fue no sólo el rey indiscutido del blues, sino también un mentor para decenas de guitarristas como Eric Clapton, Otis Rush, Buddy Guy, Jimi Hendrix, John Mayall y Keith Richards.

Con Eric Clapton, Jimmie Vaughan y Buddy Guy, en el Festival Crossroads 2004

King grabó más de 50 discos e hizo giras por todo el mundo incluso en sus 10 últimos años de vida, ofreciendo a menudo 250 conciertos anuales o más.

The Blues Boy

Un tío suyo predicador le enseñó a tocar y él decantó la técnica en medio de una pobreza mísera en el delta del Mississippi, la cuna del blues.

King empezó a recoger algodón en granjas arrendadas en la zona de Indianola, Mississippi, antes de ser un adolescente. Cobraba apenas 35 centavos por cada 100 libras de algodón, y seguía resolviendo deudas de aparcería cuando salió del Ejército tras la II Guerra Mundial.

Se estrenó en la radio con un cuarteto de gospel en Mississippi, pero no tardó en mudarse a Memphis, Tennessee, donde un empleo como pinchadiscos en la emisora WDIA le dio acceso a una gran variedad de grabaciones. Estudió a los grandes guitarristas del blues y el jazz, como Django Reinhardt y T-Bone Walker, y tocaba en vivo unos pocos minutos cada día con el nombre de "Beale Street Blues Boy", después abreviado a B.B.

A través de sus emisiones y conciertos, pronto se ganó seguidores en la comunidad negra y grabó su primer éxito de Rythm & Blues, "Three O'Clock Blues", en 1951.

Here comes the rock

En la década de 1960 comenzó a llegar al público blanco, especialmente jóvenes aficionados al rock, con discos como Live at the Regal, que luego se consideraría una grabación histórica digna de preservación en el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso.

Amplió más su público al actuar en 1968 en el Newport Folk Festival y cuando sirvió de telonero para los Rolling Stones en 1969.

George W. Bush confirió en 2006 la Medalla de la Libertad a B.B. King.
George W. Bush confirió en 2006 la Medalla de la Libertad a B.B. King.

King fue introducido en el Salón de la Fama de la Fundación del Blues en 1984, y en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 1987.

En 1990 recibió un premio a toda su carrera del Salón de la Fama de los Compositores. También fue galardonado con la Medalla Presidencial de la Libertad, entregada por el presidente George W. Bush, regaló una guitarra al papa Juan Pablo II y cantó "Sweet Home Chicago" con el actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Pese a todo, King insistía modestamente en que sólo mantenía una tradición. "Sólo soy alguien que tomó el relevo, porque empezó mucho antes de mí", dijo a AP en 2008.

Contrapunteos con Lucille

King tocaba una guitarra Gibson apodada cariñosamente Lucille, con un estilo que combinaba hermosos punteos con sonoros acordes, sutiles vibratos y notas desgarradas.

B.B. King "discute" con Lucille, su guitarra Gibson.
B.B. King "discute" con Lucille, su guitarra Gibson.

Su estilo era inusual. A King no le gustaba tocar y cantar al mismo tiempo, así que desarrollaba un diálogo entre él y Lucille.

El resultado podía producir escalofríos, al igual que su tema más conocido, "The Thrill is Gone". Podía hacer llorar y gritar de angustia a su guitarra, al narrar esa historia de amor desvanecido que terminaba lamentando en tono gutural "Now that it's all over, all I can do is wish you well" ("Ahora que todo ha terminado, todo lo que puedo hacer es desearte suerte").

Aunque siguió presentándose hasta bien pasados los 80 años, el ganador de 15 premios Grammy padecía diabetes y su salud había empeorado en el último año. El pasado octubre sufrió un desmayo durante un concierto en Chicago, más tarde atribuido a la deshidratación y el agotamiento. Estaba recibiendo cuidados paliativos en su casa.

En su libro de 1988 Off the Record: An Oral History of Popular Music, King sentenció: "La gente tiene problemas en todo el mundo. Mientras la gente tenga problemas, el blues no podrá morir nunca".

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