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Embajador estadounidense murió en ataque a consulado en Bengasi


Chris Stevens (d), embajador estadounidense en Libia en la inauguración de consulado en Trípoli.

El ataque ha sido condenado por la Casa Blanca y el Departamento de Estado que ya tomaron medidas adicionales para proteger al personal en Libia.

El embajador estadounidense en Libia, Christopher Stevens, y otros tres norteamericanos fallecieron en el ataque contra el consulado en Bengasi. El presidente Barack Obama condenó el ataque esta mañana y dice que se han tomado medidas para la protección del personal estadounidense en Libia y "para aumentar la vigilancia
en nuestros puestos diplomticos en todo el mundo".

El ataque fue lanzado por hombres armados que protestaban por una película que supuestamente ofendía al Islam, indicaron fuentes oficiales.

Según las autoridades libias, los atacantes protestaban contra la misma película denunciada por miles de egipcios, en su mayoría salafistas, quienes se manifestaron el martes --aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos-- frente a la embajada de Estados Unidos en El Cairo, antes de arrancar la bandera estadounidense y reemplazarla por la del Islam.

El viceministro del Interior libio, Wanis al Sharif, encargado de la región este del país, confirmó en un inicio el ataque y la muerte de los estadounidenses.

Otro funcionario local en Bengasi confirmó a la AFP la muerte de un "funcionario estadounidense", pero ninguno de los dos responsables pudo precisar si el norteamericano fallecido era o no un diplomático.

En Washington, la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, confirmó el ataque de Bengasi en un comunicado publicado antes de conocerse las informaciones sobre la muerte de un estadounidense en la asonada.

"Podemos confirmar que nuestra oficina en Bengasi, Libia, ha sido atacada por un grupo de militantes", manifestó Nuland, agregando: "Condenamos en los más firmes términos este ataque a nuestra misión diplomática". "No podemos confirmar una relación entre los dos incidentes", el de Bengasi y el de El Cairo había declarado antes un responsable del Departamento de Estado que pidió no ser identificado.

Más tarde, el Congreso General Nacional (CGN) libio, la más alta autoridad política del país, expresó en un comunicado, en inglés, su "indignación" y "su condena en los términos más enérgicos" del ataque "criminal" que ha llevado a "la muerte y lesión de cierto número de personas".

La CGN ha anunciado la apertura de "una investigación inmediata" e indicó que el presidente del Congreso, Yussef al Megaryef pidió una reunión de emergencia con el gobierno de Abdelrahim al Kib.

Por lo demás, los manifestantes armados que atacaron el consulado estadounidense en Bengasi dispararon cohetes contra el edificio, declaró por su lado, a la AFP, un portavoz del Ministerio de Interior.

Según Abdelmonoem al Horr, portavoz de la Comisión Superior de Seguridad del Departamento de Interior, las fuerzas de seguridad y del Ministerio de Defensa está tratando de contener la situación, luego que cohetes RPG fueran disparados contra la consulado desde una granja cercana.

Horr denunció el ataque y describió a los atacantes como "personas fuera de la ley", pero sin culpar a ningún grupo en particular.

Interrogada por la AFP, una fuente de la embajada norteamericana en la capital, Trípoli, confirmó el "ataque", sin dar más detalles. "Sí, desgraciadamente, el consulado de Bengasi fue atacado", indicó la fuente, que pidió el anonimato.

Poco después, un testigo indicó a la AFP que los manifestantes armados habían incendiado el consulado.

"Decenas de manifestantes atacaron el consulado y le prendieron fuego", dijo a la AFP Omar, un habitante de Bengasi que se encontraba en el lugar, añadiendo que se escuchaban disparos alrededor del edificio.

Otro testigo confirmó los disparos alrededor del consulado, y agregó que unos hombres armados cortaron las calles que llevan al edificio. Según él, entre los asaltantes había salafistas.

Unas horas antes, en El Cairo, miles de manifestantes egipcios, en su mayoría salafistas, se manifestaron ante la embajada estadounidense para denunciar una película, según ellos "anti islámica", hecha por cristianos coptos que residen en Estados Unidos.

Los manifestantes arrancaron la bandera de Estados Unidos y en su lugar colocaron una inmensa bandera negra con la profesión de fe musulmana: "No hay más Dios que Dios y Mahoma es su profeta".

Bengasi, la segunda ciudad libia, considerada como el bastión de la revuelta anti Gadafi, vive en los últimos meses una ola de violencia que incluyen ataques contra occidentales y el asesinato de oficiales del ejército y de los servicios de seguridad.

Las autoridades libias, desbordadas ya por el aumento de la violencia y por la proliferación de las armas tras la caída del régimen de Muamar Gadafi, en octubre de 2011, se enfrentan en las últimas semanas a un creciente poderío del movimiento salafista.

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