Las autoridades sanitarias de Cuba no reportaron fallecimientos en el país por COVID-19 este jueves, mientras otro nueve casos confirmados elevó la cifra de contagiados a 1,983.
Excepto un matancero de 44 años, los ocho casos restantes son de La Habana, distribuidos en los municipios de Arroyo Naranjo, La Lisa, Diez de Octubre, Boyeros, San Miguel del Padrón, Habana del Este y dos en Playa, con edades que fluctúan entre 28 y 59 años.
En su habitual conferencia de prensa, el Dr. Francisco Durán, director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), dijo que no hay ningún paciente en estado crítico y solo uno en estado grave: un hombre de 52 años residente en La Habana del Este ingresado en la sala de terapia intensiva del hospital Salvador Allende, en la capital.
En las dos últimas semanas, de acuerdo con el funcionario de salud pública cubano, Matanzas sigue siendo la provincia que reporta mayor incidencia de COVID-19 con una tasa de 8.47 por cada cien mil habitantes, seguida por La Habana, con una tasa de 4.64.
“Estamos hablando de un grave, creo que es la cifra más baja que hemos tenido en prácticamente toda la pandemia”, declaró. “En el día de ayer se dieron 10 altas, muy pegado, pero son 10 altas contra nueve ingresos, contra nueve confirmados; de todas formas es un balance positivo: más altas que ingresados”.
Permanecen en hospitales 555 pacientes, 165 de los cuales son casos confirmados de la enfermedad; 388 en la categoría de “sospechosos” y dos bajo vigilancia. Además, hay 1,684 personas monitoreadas en sus hogares por personal sanitario, según el Dr. Durán.
Interrogado sobre la posibilidad de un segundo brote de COVID-19 en noviembre, el funcionario de salud dijo que está en manos de los cubanos y de las autoridades del país que eso no ocurra, y que Cuba no va a levantar las medidas que ha venido aplicando hasta ahora.