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La "última oportunidad" para Ucrania


Tropas ucranianas en el poblado de Llovask, cerca de Donetsk.

50 personas murieron en las últimas 24 horas en el este del país, incluyendo a 16 en la ciudad de Krematorsk, donde se encuentra el Estado Mayor del Gobierno ucraniano, y 11 personas en el bastión rebelde de Donetsk.

Vladimir Putin, François Hollande, Angela Merkel y Petro Poroshenko se reunirán este miércoles en Minsk en una cumbre "de la última oportunidad" para poner fin al conflicto en el este de Ucrania, donde la violencia se ha intensificado en las últimas horas.

El encuentro llega al final de una semana de maratonianas negociaciones diplomáticas, tras el lanzamiento de una nueva iniciativa de paz francoalemana.

Sobre el terreno la violencia ha arreciado, con 50 muertos en las últimas 24 horas, entre soldados, rebeldes y civiles.

Berlín considera el encuentro apenas un "rayo de esperanza" cuyo resultado es "incierto", según el portavoz de la canciller alemana Angela Merkel.

La jefa de la diplomacia de la UE, Federiga Mogherini, aseguró a AFP que la cumbre de Minsk de este miércoles será "un momento decisivo, para lo mejor o para lo peor".

Cincuenta personas murieron en las últimas 24 horas en el este del país, incluyendo a 16 en la ciudad de Krematorsk, donde se encuentra el Estado Mayor del Gobierno ucraniano, y 11 personas en el bastión rebelde de Donetsk. Los insurgentes, que raramente anuncian bajas militares, informaron que habían perdido a 7 hombres.

El presidente estadounidense Barack Obama advirtió al Kremlin que "si Rusia continúa con sus agresiones a Ucrania, sobre todo enviando soldados, armas y financiando a los rebeldes, el precio a pagar aumentará".

La reunión ofrece una oportunidad única a Vladimir Putin, cuya presencia fue confirmada esta mañana por el Kremlin, para tomar la palabra y negar toda implicación rusa en el conflicto ucraniano, que ha provocado la peor crisis entre Moscú y Occidente desde el fin de la Guerra Fría.

Kiev está desesperado por lograr que Putin firme el acuerdo, pero Moscú insiste una y otra vez en que Kiev debe pactar con los rebeldes, no con Rusia.

Según informaciones del Departamento de Estado estadounidense, la nueva propuesta prevería una zona desmilitarizada de 50 a 70 kilómetros de ancho a lo largo de la línea del frente actual.

Pero Ucrania ya ha declarado que considera inaceptable la línea de frente actual, ya que los separatistas ocupan en la actualidad 500 kilómetros suplementarios respecto a septiembre.

Por otro lado, la situación se hace insostenible para la población civil. "Pro ucranianos o separatistas, me da igual, lo único que quiero es que haya de nuevo paz", afirma una médica del hospital Dokuchaivsk, en el este de Ucrania, bajo control rebelde, agotada por meses de bombardeos.

Irina no quiere dar su apellido. "Era favorable a las ideas pro europeas durante la contestación de Kiev y siempre he sido una patriota ucraniana. Pero hoy, ya no me importa nada, lo mismo me da convertirme en rusa o ser ucraniana con tal de que termine la guerra", explica esta habitante de la "República popular de Donetsk" (DNR), dirigida por separatistas pro rusos.

Irina trabaja en el hospital de esta ciudad de 24.000 habitantes situada a unos 40 km al sur de Donetsk. La sala de maternidad tuvo que ser evacuada y cerró después de la caída de cohetes Grad en el patio del hospital el pasado sábado, que hicieron saltar por los aires los vidrios de alrededor. "Había cinco mujeres en ese momento en el edificio, y un bebé", cuenta Irina mostrando las ventanas cuyos cristales fueron sustituidos por plásticos.

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