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Mentiras de enero


Cada enero como ave fénix recordatorio vuelven a renacer las viejas promesas quebrantadas del año que dejamos atrás, las cuales contemplamos dentro del nuevo horizonte de los 365 días futuros, esperanzados dentro del plan “que ahora sí cumpliremos”

Cada enero como ave fénix recordatorio vuelven a renacer las viejas promesas quebrantadas del año que dejamos atrás, las cuales contemplamos dentro del nuevo horizonte de los 365 días futuros, esperanzados dentro del plan “que ahora sí cumpliremos”

Por suerte para muchos la singularidad de Pinocho, que le crecía la nariz al decir una mentira, es un cuento infantil, porque sino el mundo estaría lleno de grandes narizones, quienes emularían con el legendario poeta Cyrano de Bergerac.

Y como no hay repercusiones físicas aleccionadoras en prometer e incumplir después, todos los comienzos del año realizamos el mismo rito y salvo contadas excepciones todo se queda como aquella sufrida canción que tal parecía extraída de un diccionario, que repetía “con hondo dramatismo”, de manera machacona: “Palabras, palabras, palabras, palabras, tan solo palabras”, palabras, palabras. Podría decirse que este tema fue un rap que no arrancó, por la originalidad de este coro. En fin.

Volvamos al asunto de las promesas. Los mortales nos diferenciamos de los dioses griegos en un aspecto importante. Los inquilinos del Olimpo cuando se comprometen con una promesa la cumplen, así dañen a sus propios familiares. Apolo le prestó su carro a su hijo Faetón, porque su vástago se lo pidió y ya saben cómo son los padres con los hijos y más si un hijo se llama Faetón.

El problema que el carro de Apolo no era un Toyota, ni un Mercedes Benz, ni mucho menos un Audi, sino el mismísimo carruaje tirado por caballos blancos donde se lleva el sol. Faetón al montar alardeó con los socios del barrio y no se “puso para las cosas” y los caballos perdieron el control corrieron alto y la tierra se enfrió, luego bajaron demasiado y la vegetación ardió para convertir ese pedazo de terreno en el desierto actual y además quemó la piel blanca de aquellas gentes que vivían allí y se las puso negras.

Después de ese percance no se puede convencer a los racistas de que somos iguales y fue un accidente lo de la piel negra, debido al imprudente de Faetón, cosa que los chicos de la piel rosada no creen al excluir a los que llaman de “color extraño” en cuestiones elementales de sus derechos.

Pero no perdamos el rumbo “alemanísticamente” y sigamos. Fue tanto el descontrol de Faetón que el Comandante le tiró un rayo y lo mató, perdón quise decir Zeus. Bueno ya que tocamos el tema de nuestro Zeus del Caribe es bueno indicar que el Olimpo socialista es diferente, porque nuestro barbudo dios no cumple ninguna de sus promesas.

Prometió que haría una zafra de 10 millones (ZUMMMMMMM), SONIDO DE INCUMPLIMIENTO; solucionaría el problema de la vivienda (ZUMMMMM); que Cuba sería el país más prospero de América (ZUMMMMMMMM); democracia y no totalitarismo (ZUMMMMMM). Creo que mejor no seguimos con las promesas del ex-dios en jefe del Olimpo tropical porque puede romperse el aparato de sonido de incumplimientos.

Por supuesto a pesar de los grandes, medianos y pequeños errores- equivocaciones en todos los niveles y sabores- el Zeus cubano tiene justificaciones por parte de sus adoradores, quienes logran ver su divinidad incorpórea que va más allá de los ojos paganos del resto de los mortales.

La desaparecida Celia Hart, en Rebelión el 13 de mayo del 2005, confesó algo escalofriante que de ser revelado en la época de la inquisición la hubiese llevado a la hoguera por bruja. Veamos.

“He aprendido (gracias a Dios) a distinguir muy bien cuando habla el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana y cuando lo hace el Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros de la Republica de Cuba y esta demás decir a cuál de los dos le gritó ¡ Ordene!”.

¡!”Cáspita y recontracáspita! –Pueden poner la frase criolla en vez de este eufemismo- ¿entonces son dos?... ¿Celia se llevó a la tumba el secreto de cuál de los dos vivía en el Olimpo y quien estaba en las mesas redondas y conducía la batalla de ideas? ¿Entonces todas las promesas incumplidas? quien es el responsable? !De recorcholis!... ¿El jefe de todos los jefes, es el padre, el mismo es el hijo… (Por favor no agregar nada después de esto) y también el espíritu santo (Ya saben que palabra utilizar por recorcholis).

Hugo Chávez es otro olvidadizo de sus promesas- como se encuentra el Alzheimer entre los políticos- ya que dijo en diciembre de 1998 que entregaría el poder luego de su primer periodo presidencial de cinco años. “No solamente después de cinco años, incluso antes”, dijo a una cadena de televisión hispana. Entramos al 2011 y ¿Chávez?.. Pues sigue en el poder. El pobre con su mala memoria se le olvidó que debió irse antes.

Hace siglos el clérigo Tomas Fuller caracterizó a los personajes como Chávez y su viejo mentor. “El hombre que mucho promete, mucho olvida”. Por eso es mejor hacer pocos compromisos para este 2012 y así no dejarlos al lado y cumplirlos. Tengamos la misma fe que el ingenuo cardenal cubano Jaime Ortega, quien en una misa de navidad en la isla celebró la liberación de presos políticos y afirmó:

“La esperanza lo incluye todo… hay una promesa formal del gobierno de que todos serán liberados”. Por lo pronto no dejen de mirarle la nariz a Raúl Castro y si comienza a ponerse larga ya saben que significa: el mito de Pinocho es cierto, aunque a veces no es necesario mirar un apéndice nasal grande para reconocer a un mentiroso.

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