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El museo más visitado del mundo muestra de forma permanente el conjunto del campo cultural de la civilización islámica, de España a la India.

El Museo El Louvre de París da sus toques finales por estos días a su nuevo departamento de "Artes del Islam", con la habilitación de 4.600 metros cuadrados donde podrán apreciarse más de 18.000 obras, muchas de ellas inéditas.

El director del icónico Museo, Henri Loyrette, ha explicado que la instalación ha sido posible debido a la extensión del espacio físico entre los pabellones Denon y Richeliu y a un audaz aprovechamiento del subsuelo del Patio Visconti, del que se obtuvieron entre 12 y 15 metros de altura suplementarios.

Una gran parte del salón artificial ha sido construido como un velo ondulado de vidrio y metal, que como explicó a Reuters uno de los arquitectos del proyecto, el italiano Mario Bellini, no lleva columnas que soporten el techo, “sólo está sostenido por ocho tubos muy estrechos que cuelgan y danzan juntos, dando la impresión que la estructura flota en el aire.”

El otro arquitecto encargado de la instalación, el francés Rudy Ricciotti, señaló que en busca de un "sutil y poético" equilibrio con el arte que se expondrá dentro de la instalación y con el neoclasicismo arquitectónico del siglo XVII de la prestigiosa e histórica Cour Visconti (donde se ha desplegado el excéntrico salón), la idea fue crear un manto que permita el paso de la luz natural convenientemente tamizado.

Para Loyrette, la instalación de la colección “Arte del Islam” es considerada "una de las mejores del mundo" por la diversidad geográfica de sus obras, por el período histórico que abarca y por la multiplicidad de materiales y técnicas representadas en la colección.

Asimismo, el director del museo de arte más grande e importante del mundo destacó en entrevista con EFE que además de ser acorde a la evidente vocación universal del Louvre, el nuevo departamento aspira a "recordar a los franceses y al mundo la aportación esencial del Islam a nuestra cultura y también favorecer el diálogo entre las culturas y las civilizaciones".

Después de permanecer durante años en las bóvedas del museo, y sólo expuestas ocasionalmente, las obras ahora tendrán su propio espacio permanente y con ellas quedará ante la vista del público "el conjunto del campo cultural de la civilización islámica, de España a la India" y del siglo VII al XIX, sostiene Loyrette.

Pero el proyecto “Artes del Islam” tuvo que enfrentar varios escollos antes de convertirse en realidad. El más difícil de todos era casi un imposible: crear un espacio que no existe dentro de los pabellones del antiguo Palacio Real para albergar la rica colección.

En los extensos debates de los directivos para encontrar una solución se llegó a pensar en la posibilidad de construir un museo propio, algo no muy diferente a la propuesta final de los organizadores, aunque nadie había imaginado una instalación tan atrevidamente ingrávida como la diseñada por Ricciotti y Bellini.

Otro inconveniente que también fue resuelto con precisión fue el nombre de la exposición. La directora del Departamento de Arte Islámico, Sophie Makariou, contó a Reuters que se “decidieron por la palabra “Islam” con mayúscula porque de lo que se quiere hablar es del mundo del Islam. Y agregó: “En arabia, se le llamaba Dawlat al-Islam, que quiere decir Imperio del Islam.”

El proyecto del que ahora se encargan los arquitectos Ricciotti y Bellini no sólo es un verdadero desafío espacial, sino también es el más importante desde que el arquitecto chino-estadounidense Ieoh Ming Pei construyó la pirámide del Louvre hace veinte años, una instalación que se apropia tanto del espacio exterior en la llamada zona Richelieu, como del interior del complejo que está debajo y que de manera invertida penetra el salón bajo el patio como punta de puñal.

La creación de este nuevo espacio contemporáneo donde se mostrará "la faceta luminosa de una civilización que engloba en su seno una humanidad infinitamente variada y rica" representa "una etapa decisiva" en la historia de la arquitectura del antiguo Palacio Real y en el desarrollo del museo, destacó su director, quien puntualizó que el público podrá descubrir el nuevo conjunto arquitectónico y museográfico a partir de este verano.

Según el último balance divulgado, el Louvre fue en 2011 el museo más visitado del mundo, con 8,8 millones de entradas.
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