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De actriz a manicura


Una mujer arregla las uñas a una clienta en la ciudad de Camagüey (Cuba).

En la relativa comodidad de su casa, Annié Rodríguez Hernández, ex actriz de la televisión, del teatro y del Circo Nacional de Cuba, prefiere trabajar como manicura.

No es el amor al oficio de componer uñas lo que la mantiene atada al aroma de las pinturas y de la acetona, pues los olores del set, de la platea y de la carpa circense no se borran de su mente. Es la necesidad de ganar más dinero para mantener a sus hijos, y estar cerca de ellos lo que hace que no regrese al oficio de las máscaras y los aplausos.

Se graduó en la ENA (Escuela Nacional de Arte) en el año 2001. La escogieron para trabajar en la serie televisiva juvenil Coco Verde, que se estrenó en la pasada década. Hizo el papel de Inesita, un personaje secundario que tenía un hermano delincuente y estaba enamorada de un negro.

Después de grabar dos o tres spots televisivos, terminó su contrato con el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Después de esa experiencia, trabajó como instructora de arte en la Casa de la Cultura del municipio 10 de octubre. Allí ganaba solo 258 pesos al mes.

Con el tiempo, logró entrar en la compañía de teatro infantil Pálpito, que dirige la rusa Lida Nicolaeva.

Refiere: "Me gusta mucho el teatro para niños. Hacíamos trabajos con títeres parlantes, de varillas, de todo tipo. Ese grupo de teatro todavía existe. Ganaba allí 300 pesos al mes. Era muy difícil. A veces nos pasábamos desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde ensayando, a veces no tenía que comer, a veces no tenía dinero para comprarme nada de comer, ni siquiera una simple merienda. Tenía un niño chiquito, era madre soltera. Era muy difícil, muy, muy difícil. Y yo me dije que tenía que buscar otras cosas, porque así no podía".

Para sorpresa de sus amistades y colegas de trabajo, emigró para el Circo Nacional de Cuba. Ese es un medio artístico considerado inferior por los actores desde el punto de vista profesional, pero que en muchos casos deja más ganancias que los medios tradicionales.

"Empecé a trabajar en el Circo Nacional de Cuba con el mago Tony, que en estos momentos esta en Venezuela. Hicimos un dúo de telepatía, llamado LT. Nosotros éramos los telépatas del Circo Nacional de Cuba. El truco de la telepatía no lo hacía nadie en Cuba. Había una pareja en Camagüey, pero ya no lo hace. Es un truco muy difícil. Hay que tener una memoria de elefante, porque es como un idioma, que se aprende. Yo lo hacía con los ojos vendados. Él entraba al público y comenzaba a hacer preguntas. Yo las iba contestando, y la gente se preguntaba cómo es posible".

Annié viajó de junio a diciembre de 2008 por todos los estados de Venezuela, junto al Circo del Sur. Este circo lo componen artistas de muchos países de América Latina, como Argentina, Chile, Uruguay.

Pero el mago Tony se quedó en Venezuela, se casó con una venezolana, y el dúo se desintegró. Annié se encontró nuevamente sin trabajo, y embarazada.

"Ya con dos hijos, uno de once, y la pequeña que venía en camino, tenía que pensar en algo que me diera una relativa estabilidad económica, y que no me alejara mucho tiempo de mis hijos. El teatro, que fue para lo que yo estudié, no cumplía ninguna de esas condiciones. Así que hace unos años invertí en el negocio de las uñas, y me va muy bien. En un día de trabajo gano lo que un actor de teatro en un mes. Aquí sentada me puedo buscar hasta 30 dólares en un día. Por ejemplo: poner uñas postizas son 6 dólares. Cada quince días, las que se ponen esas uñas tienen que volver para rellenárselas, y son 3 dólares más. Pintura simple de las uñas de las manos y pies, 1 dólar. Este trabajo de manicura me reporta ganancias, y me mantiene cerca de mis hijos".

Sabe que su tiempo de interpretar a Macbeth o a Desdémona ya ha pasado, pero no se arrepiente. Dice que "volver al teatro no es una opción, mientras pueda poner tan siquiera una uña".
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