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Maduro mueve a sus hombres de sus cargos pero no los destituye


Fotografía cedida por la Presidencia de Venezuela el 2 de septiembre de 2014, que muestra al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, mientras anuncia cambios en su gabinete en cadena de radio y televisión desde el Palacio Presidencial, en Caracas (Venezue

Rafael Ramírez, deja la presidencia de PDVSA para ser canciller; Jaua será ministro de Comunas y Movimientos Sociales y el primo de Chávez, es ahora ministro de Petróleo y Minería.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, reorganizó el martes su gabinete ministerial buscando apuntalar su gobierno socialista en momentos en que el país atraviesa una aguda crisis económica.

Rafael Ramírez, relevado de sus cargos como ministro de Petróleo y presidente de PDVSA que ocupaba desde 2002 y 2004, y nombrado canciller de Venezuela, es un ingeniero de 51 años que ha puesto al servicio del chavismo la industria petrolera, fuente del 96% de las divisas de la economía y soporte del gasto público, los programas sociales y el clientelismo en política exterior.

Al tiempo que manejó la mayor bonanza petrolera de la historia de Venezuela, Ramírez debió sortear un proceso de expropiaciones a empresas como Exxon, ConocoPhillips, Shell y Chevron, una huelga general de dos meses en la petrolera, un referendo revocatorio que amenazó el poder de Hugo Chávez en 2004 y una explosión en una refinería que mató al menos a 42 personas en 2012.

Su habilidad política y su retórica más moderada de frente a a la oposición y Estados Unidos le ayudaron a ejecutar con trasnacionales y funcionarios de otros países la diplomacia petrolera ordenada por el presidente. Por su lealtad, Chávez le ofreció dos veces ser vicepresidente de la República.

Con su salida de su doble cargo deja pendiente una medida reclamada desde muchos sectores en tiempos de escasez de divisas: el aumento del precio de la gasolina, la más barata del mundo y que supone pérdidas millonarias al Estado.

Rafael Ramírez, uno de los hombres fuertes del "chavismo", fue sustituido en la presidencia de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), en el Ministerio de Petróleo y Minería y en la vicepresidencia del Área Económica para pasar a encabezar la cancillería de la nación sudamericana.

Con este cambio, uno de los más esperados por analistas y que saca a Ramírez de una cartera que ocupaba desde hace 12 años, el nuevo ministro de Petróleo y Minería será Asdrúbal Chávez, primo del fallecido Hugo Chávez.

Chávez, ingeniero químico de profesión, viene de ser el vicepresidente de Comercio y Suministro de PDVSA.

"Tiene que iniciarse una nueva etapa de la revolución bolivariana (...) de renovación, de refrescamiento", dijo Maduro en una cadena de radio y televisión.

Sin embargo, analistas opinan que el enroque de Maduro a poco más de un año de asumir como presidente no supone cambios de magnitud pues son los mismos nombres que han ocupado distintos cargos durante los 15 años de gobierno socialista que comenzó con el primer mandato de Chávez en 1999.

"El Presidente privilegia el escenario de mantener el statu quo. Esto indica que el país mantendrá un deterioro indetenible de su economía", dijo el analista político Luis Vicente León.

Recientes encuestas aseguran que la profundización de la crisis económica, evidenciada en un persistente desabastecimiento de productos básicos y una inflación superior al 60 por ciento, ha mellado la popularidad de Maduro.

Analistas y gremios privados auguran que la economía venezolana habría entrado en recesión y sugieren la aplicación de medidas "impostergables" como la unificación de los tres tipos de cambio vigentes, la flexibilización de los precios de algunos productos controlados, la reducción del gasto público y un freno a la liquidez monetaria.

Sin embargo, Maduro no anunció ninguna medida económica concreta en ninguno de estos sentidos.

"Hemos sometido a la interpelación más aguda a todos los ministros y ministras y ¿qué nos encontramos? Con lo que sabemos que aún existe: los restos del estado burgués, del burocratismo, de la corrupción, por allí pululando", dijo Maduro en un inusual reconocimiento.

Sacudida en PDVSA

Dentro de la llamada "revolución dentro de la revolución", Maduro nombró a Eulogio Del Pino como presidente de PDVSA, cargo que había estado en manos de Ramírez desde el 2004.

Del Pino, ingeniero geofísico con maestría en Estados Unidos, se desempeñaba como vicepresidente de Exploración y Producción de PDVSA.

Las sanas operaciones de PDVSA, que aporta el 90 por ciento de los dólares que entran al país, son cruciales para que el Gobierno de Maduro contenga la alta inflación y la desaceleración del crecimiento económico.

Del Pino asumirá una empresa que ha fallado en cumplir con su ambiciosas metas de producción pese a contar con la Faja Petrolífera Hugo Chávez, la mayor reserva de petróleo del mundo, aunque el gobierno insiste en que el país mantiene un nivel de producción ajustada a las cuotas autorizadas por la OPEP.

Ramírez también fue apartado de la vicepresidencia Económica y el cargo será ocupado por el ministro de Economía y Finanzas, el militar Rodolfo Marco, quien fue ratificado en esa cartera.

Como ministro de Relaciones Exteriores, en reemplazo de Elías Jaua -que irá al Ministerio de Comunas y Movimientos Sociales-, fue nombrado Ramírez.

Además, Maduro ratificó al yerno de Chávez, Jorge Arreaza, en la vicepresidencia del país y cambió a los ministros de Transporte y Comercio, entre otros.

Los bonos venezolanos cayeron el martes a la espera de los cambios en el gabinete de Maduro.

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