La joven cubana Gisselle Ordoñez Millián, quien reportó recientemente en Facebook la protesta de vecinos del reparto Zamora, en Marianao, después de tres días de apagón continuo, fue citada recientemente a la sexta estación policial de ese municipio.
En conversación con Martí Noticias, Ordoñez Milián, conocida en redes sociales como Zea Gisselle, denunció el intento intimidatorio de las autoridades.
Según dijo, el interrogatorio se centró en señalarla por presunto "liderazgo social" y publicaciones en redes consideradas "enemigas".
Según el testimonio, el próximo interrogatorio no se realizará en la unidad policial, sino en Villa Marista, cuartel general de la Seguridad del Estado.
Gisselle relató que asistió a la citación acompañada de su hijo pequeño debido a que no tenía con quién dejarlo.
El primer punto de ruptura ocurrió cuando impidieron el ingreso del menor y ella exigió que las autoridades asumieran la custodia policial del niño mientras durara el interrogatorio.
Durante el encuentro, conducido por oficiales de la Dirección de Contrainteligencia (DSE) y un instructor penal, los agentes la interrogaron extensamente sobre su presunto rol en las manifestaciones locales.
Los oficiales intentaron incriminarla acusándola de ordenar y orientar las protestas, además de vincularla con un cartel que apareció en un consultorio médico cercano a su vivienda.
La joven rechazó las acusaciones y se negó firmemente a realizar una prueba caligráfica en letra de molde. Explicó que tomó esta decisión para evitar el riesgo de que su escritura fuese utilizada de manera fraudulenta para incriminarla en otros hechos.
Asimismo, denunció que los oficiales recurrieron al chantaje emocional con respecto a la custodia de su hijo, una táctica que calificó como habitual hacia las madres en situaciones de disidencia. Frente a esto, respondió que el padre del menor ha sido una figura ausente y que su hijo conoce de primera mano su vida diaria y sus principios.
En relación con sus publicaciones en Facebook, los agentes cuestionaron el hecho de que medios independientes repliquen sus textos. Gisselle defendió su derecho de autor y aclaró que su perfil público es su bitácora personal, reafirmando que no puede controlar ni le compete cómo terceras plataformas divulgan la información exacta que ella comparte de forma abierta.
El interrogatorio también abordó presuntos delitos de ultraje a los símbolos patrios por fotografías en redes y acusaciones de recibir financiamiento del exterior. La joven desestimó los señalamientos argumentando la transparencia de la ayuda familiar y sus convicciones ideológicas antisistema ajenas al lucro político.
Al concluir el interrogatorio, los agentes le exigieron firmar un acta de advertencia. Gisselle utilizó las líneas del documento para dejar por escrito, de su propio puño y letra, su compromiso formal a no cambiar su manera de pensar ni violar lo legislado en el Código Penal, lo que generó un notable malestar entre los instructores.
La entrevistada describió el proceso como dos horas de profunda presión institucional y tortura psicológica. No obstante, reafirmó ante las autoridades que mantendrá intacta su postura y ejercerá su libertad de expresión tanto dentro como fuera de su hogar.
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