Al menos tres destacamentos de la Prisión de Boniato, en la provincia de Santiago de Cuba, han sido declarados en cuarentena preventiva tras la detección de probables brotes de tuberculosis.
De acuerdo con testimonios proporcionados a Martí Noticias, los pabellones afectados son el 2, el 9 y el 15. La situación se torna aún más peligrosa, si se tiene en cuenta que en cada destacamento conviven entre 78 y 180 hombres en espacios cerrados sin ventilación adecuada, falta de luz solar directa y hacinamiento extremo. Estos entornos actúan como catalizadores de la bacteria.
No obstante, la elevada incidencia de esta afección está estrechamente ligada a la desnutrición severa, la insalubridad recurrente y la denegación sistemática de asistencia médica a los internos.
"Hay tuberculosis en la Prisión de Boniato, en la compañía de él, que están en cuarentena", explicó Daniel García, hermano del preso político Jorge García García.
"Se ha detectado un caso de tuberculosis, pero no se sabe quiénes son los que la tienen. Le dieron cinco minutos para informarnos que lleváramos la jaba, nada más, que no se puede ir a ver".
Las medidas restrictivas impuestas por la dirección del establecimiento penal suelen extenderse de 15 a 45 días. Sin embargo, activistas y ex reclusos denuncian que estos aislamientos responden a un protocolo burocrático y no a un abordaje médico efectivo.
Eider Frómeta, exprisionero político que cumplió parte de su sanción en Boniato, señaló la ausencia de diagnósticos oportunos.
"Análisis no les hacen. Ellos ponen una especie de cuarentena solamente para evitar que se propague cualquier tipo de epidemia. Si algún caso surge, lo trasladan a un puesto médico que tienen ahí, que tampoco tiene ningún tipo de medicamento ni servicio para brindarle. A los enfermos de tuberculosis los detectan cuando el estado de salud es ya deplorable".
Por su parte, Esther Fonseca, madre de Fuentes Fonseca, ratificó que las medidas restrictivas continúan activas en la prisión.
"Liván tuvo visita el viernes pasado y estaban de cuarentena el 2, el 15 y el 9. El colectivo de mi hijo también estuvo en cuarentena por tuberculosis hace como cinco meses; suspendieron la cuarentena porque llevaban muchos días y ellos se quejaron".
La propagación de la tuberculosis en el sistema penitenciario cubano ha dejado de ser un problema intracarcelario para convertirse en una crisis sanitaria de alcance nacional.
Recientemente, trascendió el estado de salud de Rayner Ramiro Gómez, quien contrajo la tuberculosis en la carcel Melena del Sur de Mayabeque. Tras salir en licencia extrapenal por su grave deterioro, murió en la calle por no tener un lugar estable donde vivir.
Según datos documentados por el centro de asesoramiento legal Cubalex, entre el año 2024 y mediados de 2026 se registraron más de 115 muertes en prisiones del país, de las cuales al menos 12 estuvieron directamente asociadas a la tuberculosis.
El impacto epidemiológico de esta situación trasciende las murallas de los penales. La continua rotación de reclusos, los traslados de personal militar y el contacto periódico con las familias durante las visitas convierten a las prisiones en focos de contagio hacia las comunidades exteriores, profundizando la vulnerabilidad del sistema de salud en la isla.
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