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La diplomacia de los tractores


El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko (c), y su homólogo cubano, Raúl Castro (i), pasan revista a las tropas durante una ceremonia oficial.

Tractores y armamentos son las mercancías que el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko ha estado vendiendo por Latinoamérica.

En Cuba estuvo para firmar varios acuerdos todos muy a lo soviético- memorando de colaboración, cooperación científica y tecnológica, grupos de trabajo, etc. De todo lo firmado lo único real y tangible es la venta de tractores producidos en Minsk, que ya recorrieron por décadas los campos cubanos.

El intercambio comercial es de 50 millones de dólares, una cifra muy inferior a los 61 millones entre La Habana y Santo Domingo o los 65 millones de dólares que exporta Uruguay a Cuba.

La Fábrica de Tractores de Minsk produce aquellos MTZ-2 se veían en los campos cubanos, pero la falta de piezas de repuesto los convertía casi en una maquinaria de una sola vida de trabajo. El azúcar cubana, que tampoco es mucha la que se produce, podría ser refinada en Bielorrusia, donde hay refinerías, pero el mayor comprador regional de ese productor es Rusia y quiere de remolacha, no de caña; como dicen los expertos bielorrusos.

En Venezuela sobraron las promesas de hermandad y amistad eterna. A pesar de jurar Lukashenko fidelidad y apoyo constante a Hugo Chávez; los propios bielorrusos se preguntaban el sentido y objetivo de ese viaje a Latinoamérica.

Analistas del tema y líderes políticos en Minsk aseguraban que todo lo que une ahora a Minsk y Caracas tiene un final predecible – o la muerte o la derrota política de Chávez.

Las promesas de miles de millones en intercambio se basan en la venta de diversos tipos de armamento, pues la compra de petróleo venezolano que pronosticó en un pasado Bielorrusia se fue al suelo con el acuerdo recién firmado entre Minsk y Moscú.

Economistas de ese país eslavo recordaron a Radio Libertad que la venta de tractores en el pasado quedó en unos cientos en un semestre y solo una docena después.

Hugo Chávez (d), saluda a Nikolai (c), hijo del presidente de Bielorusia, Alexander Lukashenko (c).
Hugo Chávez (d), saluda a Nikolai (c), hijo del presidente de Bielorusia, Alexander Lukashenko (c).
La idea entonces es construir una fábrica de tractores en Caracas. Para asombro de los bielorrusos, Lukashenko durante el recibimiento en Miraflores, declaró que su hijo Nicolás, de 7 años de edad, quien viaja en la delegación, será el heredero de la presidencia. Tal afirmación, aseguran, puede ser porque se postulará a la presidencia cuando tenga la edad disponible para postularse, o porque el padre le entregue el poder como ya ha sucedido en Azerbaiyán y Siria o como pensaban hacer en Egipto y Libia.

En Ecuador no es diferente. Lazos de amistad y comprensión total en temas políticos e ideológicos. Mucha retórica antioccidental, promesas de cooperación y venta de armas a Quito por parte de Minsk.

Alexandr Lukashenko llega a Quito.
Alexandr Lukashenko llega a Quito.
Como dato interesante para la gira se presentó el uso de un nuevo avión Boeing 767-300ER, que no necesita de reabastecimiento en el largo trayecto, pues logra más de 11 mil kilómetros sin abastecimiento.

En abril del 2006, el entonces primer ministro de Bielorrusia no pudo hacer escala en Canadá para cargar los tanques de su nave debido a las sanciones a Minsk.

En abril pasado las autoridades bielorrusas compraron el avión que utilizó en su época el ex dictador de Turkmenistán, Saparmurat Niyazov. La nave tuvo un costo de 120 a 150 millones de dólares (el triple del intercambio comercial con Cuba). Pero es que de Caracas a Quito lo hizo en un Boeing 737 de la fuerza aérea de Venezuela, cedido por su colega bolivariano. Según la prensa de Minsk, ese avión fue el que utilizaron los jefes de estado de Venezuela de 1976 al 2002, hasta que Chávez compró un Airbus.

El único objetivo claro en esta gira de Lukashenko es la unidad ideológica y política entre regímenes totalitarios, autoritarios y comunistas. Las violaciones a los derechos humanos en Cuba y en Bielorrusia son reconocidas en los organismos internacionales.

Ni el gobernante, ni sus ministros y funcionarios encargados de la represión pueden tocar suelo europeo, estadounidense, ni canadiense, por las sanciones impuestas. La visita a La Habana, Caracas y Quito, es un apoyo psicológico, como definió un político bielorruso, para rebasar la sensación de aislamiento y soledad.
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