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Lentos y furiosos: apuestas con tractores en Cuba


Apuestas con tractores en Cuba. (Cubanet)

Este extraño deporte se ha convertido en una forma de ganar dinero en las zonas rurales.

LA HABANA, Cuba – “Mi tractor hala más que el tuyo y me apuesto 5000 pesos”, le dijo un joven de unos 20 años a su compañero mientras merendaban en una cafetería particular, en el municipio de Güira de Melena. “¿Sí? Pues nos vemos el domingo, y lleva más dinero para que puedas tomarte algo cuando te deje pelado”, contestó el otro, y ambos se retiraron montados en un tractor de fabricación soviética que tenían estacionado frente al local.

Omar Blanco, trabajador por cuenta propia de la cafetería particular, explica a este reportero que, efectivamente, se trata de apuestas de tractores: “Unen ambos por el gancho donde va la carreta, de forma que queden uno de espaldas al otro, y aceleran a fondo para ver quién logra arrastrar al rival algunos metros. El tractor que más fuerza tenga es el ganador”.

“El evento se realiza en fincas particulares apartadas del casco urbano y de las carreteras principales. Ahí se reúnen muchos guajiros millonarios que llegan a apostar desde carros americanos hasta motos e incluso tierras, cuando la cosa se calienta. Los más jóvenes vamos a divertirnos y apostamos también, pero sumas muy inferiores. Yo la semana pasada gané 500 pesos”, comenta por su parte Luisito, de 22 años, hijo de Omar.

Ante una invitación que hiciera el más joven, para participar como espectador en una carrera, el domingo siguiente este reportero se encontraba en las afueras de Güira de Melena, cerca de una escuela en el campo conocida como “Máximo Gómez”.

Para entrar a la finca particular donde se desarrollaría el evento, el salvoconducto era venir con Luisito, pues no cualquiera puede acceder a este extraño club de campesinos amantes de los combates de tractores. Primero competirían “El ruso” contra “Yaguarí”, las apuestas comenzaban y los ánimos subían.

Ernesto González, un joven que preparaba su tractor para la competencia, cuenta cómo es el proceso de preparación para competir: “Lo primero es tener un motor bien reparado y rectificado a la máxima para obtener mayor potencia. Se deben poner contrapesos delanteros para que no se levante y tenga mayor tracción. Y las gomas deben de estar buenas para un mejor agarre. Yo vengo todos los fines de semanas y paso un rato, y si gano algo de dinero mucho mejor. A veces los mismos que apuestan a mi favor y ganan me regalan dinero. El tractor es de la cooperativa de mi papá, pero yo lo uso los fines de semana para esto”.

El ambiente que se respira es sano, si bien ha habido problemas y peleas aisladas por dinero de las apuestas. En el lugar venden todo tipo de comida y bebida. Claudia Herrera, campesina de la zona, aprovecha para vender cajitas con almuerzo. “Con esto hago el dinero de la semana, aquí se reúnen muchos jóvenes y no tan jóvenes de la zona, casi todos se conocen y es como una gran familia. A veces vienen retadores de municipios cercanos y hay mayor número de espectadores. Eso me conviene porque así vendo más cajas de comida”, dice satisfecha.

Los jóvenes que no cuentan con muchas opciones recreativas pasan un rato divertido aquí. Y al final, Luisito se retira con los 1000 pesos que ganó apostando a “El ruso”, cuyo apodo surgió por su afición a los tractores soviéticos como esos que abundan en este extraño deporte del campo cubano.

Publicado el 10 de septiembre del 2015 en Cubanet

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